Comunicación: causa y efecto

Tengo un vecino que aprecio de manera muy especial. Se trata de un vecino blogger. Somos muy diferentes, nuestros puntos de vista se ubican entre los 120 y los 180 grados. Por ejemplo, mi vecino experimenta una particular fascinación por preservar los misterios. Yo, por develarlos. Y así sucesivamente… Sin embargo, y esto es un misterio, estamos extrañamente cerca: somos vecinos.

Un día cualquiera, mi vecino escribió algo particularmente hermoso sobre la comunicación. Yo tenía semanas preparando mentalmente una entrada sobre los efectos que causamos en otros con la comunicación, así que cuando leí lo que él ya había escrito, se lo comenté. Decidimos transformar el asunto en una especie de juego: ambos escribiríamos sobre el mismo tema, en forma y contenido de dos nuevas entradas completamente distintas…. pero vecinas, o quizá opuestas, como las vidas de Plutarco. Esta es la suya, la que estás leyendo, la mía.
__________________________________________________________________________

En uno de los primeros libros de la Serie de Las Fundaciones de Isaac Asimov aparece un personaje muy extravagante llamado El Mulo. El Mulo, un mutante de aspecto ridículo, llega a conquistar prácticamente toda la galaxia en menos de una década gracias a su habilidad para manipular las emociones humanas. Hay un pasaje de este libro que siempre he encontrado escalofriante, donde El Mulo toca un instrumento llamado visi-sonor (que además de música produce imágenes), no para extasiar de placer a sus oyentes, como era usual, sino para matar sólo a una de las 6 personas que había en un salón escuchando la misma interpretación. Resulta que había encontrado la manera de usar el instrumento para ampliar y dirigir su poder sobre las emociones de los demás, de forma tan precisa como selectiva.

En mayor o menor medida, con mayor o menor control, para bien o para mal, todos somos como el Mulo. Nuestro visi-sonor es la comunicación. Tocándolo, podemos convertir el Universo propio y el ajeno en la réplica del Nirvana más celeste y etéreo, así como del más pestilente Averno. Y lo hacemos a diario. A sabiendas o no, de manera experta o chapucera, con la comunicación estamos tocando constantemente toda clase de piezas, desde las más elaboradas sinfonías –o los más viscerales Souls o Blues– hasta el más estruendoso y discordante reguetón, pasando por innumerables matices intermedios.

Una comunicación en buena forma es la emanación principal de nuestra propia esencia. Y como tal, incluye una serie de ingredientes que son “invisibles a los ojos”. Sin embargo, cuando su destino y propósito han sido claramente establecidos, cuando no se trata de un “hablar por hablar” o “escribir por escribir” estos elementos generalmente llegan a percibirse en el punto de destino. Y a producir su efecto.

El que mencionaré en esta entrada es nuestra intención (o falta de ella).

La intención es lo que queremos causar con nuestra comunicación. Por ejemplo, ¿quien no se ha sentido alguna vez “acariciado” por unas palabras? ¿Quién no se ha sentido, animado, confortado, esperanzado, por unas cuantas palabras que oyó o incluso leyó? A la inversa, ¿quién podría decir con honestidad que nunca se sintió “herido” por ellas? ¿A quién no se le ha “roto el corazón” alguna vez a causa de una o dos frases que oyó o leyó? Todos estos efectos que de algún modo recibimos o experimentamos, fueron causados por alguien.

A veces, nosotros causamos estos efectos inadvertidamente, por descuido, “sin querer”…. o al menos de esto es de lo que intentamos convencernos: “no fue mi intención”. Bueno, está bien…. pero la verdad la verdad es que en mi larga vida he podido observar que esto casi nunca es cierto.

La mayoría de las veces sí fue nuestra intención, sí fue “con querer”… Que tengamos o no el coraje o la capacidad de verlo como es, ya es diferente.

El filósofo L. Ronald Hubbard estableció que “El propósito más elevado en el universo es la creación de un efecto”.

Y, bueno, pues si lo piensas, la verdad es que ¿qué otra cosa intentamos hacer cada minuto de nuestras existencias?

Y dependiendo –a grosso modo– de si estamos en “buena” o en “mala” forma en términos emocionales, mentales y espirituales, estos efectos que creamos serán capaces de cambiar el rumbo de la humanidad –para bien o para mal– o pasarán sin pena ni gloria, completamente desapercibidos.

En la cima de esta escala de “estar en forma” tenemos a los creadores, los artistas, los científicos, algunos líderes políticos o espirituales… cerca del fondo tenemos a los Hitlers y los Karadzics de este mundo. Los ejemplos son más de seis mil millones. Porque todos y cada uno de nosotros, con nuestros visi-sonors al hombro, nos encontramos en en un punto intermedio de esa y otras escalas.

¿Te gustaría saber en qué punto estás? Prueba ubicarte en esta tabla.

Lo sepamos o no, nos guste o no, como bloggers, como lectores y como miembros de la raza humana somos responsables por los efectos que con nuestras comunicaciones creamos en nuestros lectores, amigos y relacionados. Por esta razón, mientras más alto (en mejor forma) estamos, mejor para nosotros, mejor para ellos…. no hay forma de perder yendo hacia “arriba” en la escala.

Tus preguntas y comentarios, como siempre, son muy bienvenidos. :-)

Anuncios

11 pensamientos en “Comunicación: causa y efecto

  1. Asimov es uno de mis favoritos en Ciencia Ficción, bueno, el número 2, y a mí también me da un poco de horror ese pasaje del Mulo que describes. Me encantó el post. Gracias. Me pregunto a cuántos grados se ubica de su entrada paralela.

  2. -Con el primer párrafo estoy cien por cien de acuerdo, excepto en que yo dejaría la divergencia de nuestros puntos de vista entre cero y ciento ochenta grados.

    -Preservar o desvelar misterios no son siempre cosas diferentes. Pueden buscar el mismo efecto, sólo es cuestión de estilo.

    -Creo que los textos que hemos escrito son evidentemente diferentes pero absolutamente complementarios.

    -El problema de la intención es peliagudo.No sé si siempre hay una intención clara en lo que decimos, pero lo que sí creo es que el efecto causado no iene por qué corresponder con la intención original.Dando esto por sentado, la duda es si a esto se le puede llamar comunicación.Si yo quiero causar un efecto y el receptor de mi mensaje capta otro diferente. No parece que se haya producido comunicación.Entonces,¿qué es?

    -Hay sensibilidades afines que obtienen su mayor prueba al captar mutuamente la intención del otro.Esto hace posible que se de una gran comunicación entre personas que piensen diferente y viceversa.Cuando hablamos de comunicación lo más importante no es pensar igual, sino tener afinidad en la captación de los mensajes. Tener la misma longitud de onda yo lo interpreto así.Sintonizar no es pensar igual sino comunicarse correctamente, sin interferencias.

    -Normalmente cuando decimos que hemos hecho algo sin querer faltamos a la verdad.Lo que suele pasar es que no habíamos medido o no sospechábamos las consecuencias de nuestro “querer”.

    -Las vidas paralelas no tienen por qué ser opuestas.Y si los científicos tienen razón, puede pasar como con las líneas paralelas; que acaben encontrándose.

    -Cuando el efecto que hemos creado coincide en la percepción del receptor con la causa que lo originó estamos hablando de causalidad.
    Cuando el efecto producido no se correponde con la intención original surge la casualidad.

  3. Gracias, Milla querida, en este caso, estoy de acuerdo con el autor y la considero complementaria. ¿Significa eso que la suma de nuestras entradas debe dar 180°? Como sabes, la matemática no es mi fuerte, mucho menos la geometría.

    Jusamawi, como te contaba ando liada, liadísima. Así que haré esto en capas, o en olas, ya que no puedo en estos días hacerlo de una sola vez, como quisiera.

    Primera “pasada”a tu comentario:

    De acuerdo en uno, tres y seis. Me encanta lo que escribiste en dos. Me gusta mucho.

    Excelente planteamiento el de cuatro. Magnífica pregunta. Da para varias entradas. Por definición, no es comunicación. Por eso es que es tan buena la pregunta.

    Hasta aquí llego por ahora, no necesariamente por hoy.

  4. A este paso chicos vuestras “divergencias” van a llegar a los 360º…

    ¿Qué pasa cuando uno necesita originar comunicación pero espera que el efecto de la misma recaiga en uno mismo? Quiero decir, cuando uno necesita comunicarse para sentirse mejor y precisamente porque sabe que, desde su posición, su efecto en otros no va si no a arrastrarles hacia abajo en la tabla y por eso mismo no lo hace…

    Sin embargo así uno se priva del alivio que muchas veces causa el símple hecho de contarle a alguien lo que te pasa y sentirte comprendido.

  5. ¿Cris? ¿Iña? (No veo bien, creo que tendré que revisar la graduación de los anteojos de leer… ) Sobre la geometría, bueno, yo pienso que le hemos dado la vuelta al círculo ya más de una vez y volvemos a empezar… “por amor al arte”.

    Esa es una pregunta MUY difícil de responder la que tú haces. La verdad es que desde el punto de vista de la ética, habría que decidir en base al “mayor bien…” pero por otro lado está el SUPER dato estable:

    Cuando estés en duda entre comunicar y no comunicar
    la respuesta siempre es ¡comunica!

    (No pongo esta referencia entre comillas, porque no me la sé verbatim, pero esa es la idea, estoy segura de que la conoces).

    Esos son los datos que pienso que aplican. Mi opinión es: Comunica en el mejo tono emocional posible y luego si hay que reparar algo lo reparas y ya. Nunca se ha visto que alguien haya matado a otra persona con comunicación, mucho menos un scientologist… lo contrario sí se ha visto. Por otro lado, ¡para eso son los amigos también!
    :)

  6. Jusamawi, esta es la pasada número dos a tu comentario. Tú dices:

    Si yo quiero causar un efecto y el receptor de mi mensaje capta otro diferente. No parece que se haya producido comunicación. Entonces, ¿qué es?

    Bueno, a eso yo le llamaría “fracaso” o “pérdida”.

    …consideremos qué es exactamente un fracaso. Es únicamente un fracaso del postulado. [Un postulado es un pensamiento autodeterminado que comienza, cambia o para esfuerzos del pasado, del presente o del futuro.] Es el fracaso de una intención. La intención es una cosa; el resultado de la intención es algo inverso. Esto es un fracaso.

    Dirías, de buenas a primeras, que una persona que estrella un automóvil contra un muro de piedra ha tenido un fracaso. Sin embargo, esto es simplemente una creencia social de que no se deberían estrellar los automóviles contra muros de piedra.

    Hay cuatro condiciones que podrían tener que ver con estrellar un automóvil contra un muro. Estrellar un automóvil contra un muro no es un fracaso sin la adición de los postulados.

    No tienes la intención de estrellar el automóvil contra el muro y, sin embargo, lo estrellas contra el muro. Esto es un fracaso.

    Tienes la intención de estrellar el automóvil contra el muro y estrellas el automóvil contra el muro. Esto es un triunfo.

    Tienes la intención de no estrellar el automóvil contra el muro y no lo estrellas contra el muro. Esto es un triunfo.

    Tienes la intención de estrellar el automóvil contra el muro y no lo estrellas contra el muro. Esto es un fracaso.

    Por lo tanto, podemos ver que el estrellar el automóvil contra el muro, o el no estrellar el automóvil contra el muro, no determinan por sí mismos, excepto por el acuerdo público respecto a las condiciones del fracaso, un verdadero fracaso. El fracaso se deriva del no hacer lo que se tenía intención de hacer. Cuando se hace lo que se tiene intención de hacer, se tiene un triunfo. Cuando se tiene intención de hacer una cosa y se logra algo diferente, se tiene una pérdida.

    L. Ronald Hubbard, “Anatomía del Fracaso”

    Naturalmente, los fracasos –dependiendo de nuestra condición mental y emocional, dependiendo qué tan en serio nos tomemos– pueden ser muy cómicos, devastadores, traumáticos, inspiradores, etc. Nunca deja de impresionarme cómo (a modo de ejemplo) un mismo evento visto por Carlitos y por Genaro muestra ambos extremos: El de la mayor seriedad y dramatismo VS el del mayor absurdo y disparate.

  7. Creo que estás en lo cierto desde la primera hasta la última palabra.Especial mención a lo de que una cosa son las convenciones sociales donde, el suicida siempre fracasa, y sin embargo desde el punto de vista del suicida es un éxito pues ha triunfado al conseguir llevar a la práctica la intención que se proponía.La comunicación,por tanto no sabe de convenciones, se trata de intenciones y efectos.

    Pausa.

    Tu texto me ha causado un gran efecto y un montón de reflexiones.Cuando mi comentario excedía ya de 700 palabras he decidido transformarlo en una nueva entrada.
    Espero me perdones que te robe la idea o al menos espero que te sientas compensada por ser, una vez más, fuente de inspiración.

  8. Cada quien tiene su propia teoría, pero lo que es a mí, en la práctica al menos, me hace bastante feliz situarme a 0° o a 360°…

    …..

    Por otra parte, sí te perdono, pero sólo porque me encanta el trabajo de Musa, que como bien sabes, es mutuo… o “viceversa”.
    :)

  9. Pingback: La Torre de Babel « Jusamawi

  10. que sucedió? había alguien que me gusta. Me genero toda la culpa del porque se había sentido incomodo cuando le exprese lo que sentía prácticamente ya ni nos hablamos por la conversación que tuvimos ayer por teléfono.Le dije que el escenario no era como lo pintaban y diego era simplemente un amigo que nunca a pasado nada entre los 2 que si siempre nos encontraba hablando era porque hablábamos de el y si yo tenia la certeza de que yo a el le gustaba pero si su orgullo miedo o muchas cosas no lo quería aceptar pues que podía hacer.Le hable de mis sentimientos hacia el y pues nada solo quedamos en enemigos ya cuando le dije que ha este juego no iba a jugar mas y que por eso me había cambiado de turno todo el tiempo me escucho pero cuando le dije lo del juego se me revoto y que no quiere saber de mi y si sus palabras me generaron efecto porque me culpo en todo y lo único que hizo fue huir lo que veo que se sintió amenazado por la pantera negra pero no deja de sentirme mal porque no quiere saber de mi pero me canse porque el todo el tiempo quería separarme de mis amigos que hacer

  11. Hola Patty, Gracias por tu comunicación. La verdad es que es la primera que recibo de este tipo en mi blog.

    La historia que me cuentas es, lamentablemente, bastante común. Más de lo que todos quisiéramos.

    De mi experiencia, esto es lo que puedo decirte:

    En el futuro, nunca hables este tipo de cosas tan personales por teléfono o por correo. Cosas como estas deben ser discutidas en persona. Es la única forma que tenemos de saber a tiempo de qué manera la otra persona recibe la comunicación que le estamos enviando y nos permite corregir a tiempo cualquier error. A veces no hay remedio, por la distancia, y entonces debemos ser triplemente cuidadoso con lo que decimos y asegurarnos que de ninguna manera damos pie a una mala interpretación o posible conflicto.

    El por qué un hombre se siente “incómodo” ante la expresión de un sentimiento como el amor, es algo que sólo él puede responder. Tú y yo podríamos especular sobre el por qué por todo el resto de la eternidad. Las causas posibles son innumerables. Pienso que debes conversarlo con él, lo más serenamente que puedas, una vez se le haya pasado la incomodidad/enojo, no antes. Y si no desea comunicarse al respecto, lo cual es su derecho, esperar un tiempo más e intentarlo de nuevo, cuánto, es algo que sólo tú puedes determinar.

    Los problemas surgidos a raíz de la comunicación sólo pueden resolverse con más comunicación (apropiada), no con menos.

    Culpar al otro es lo más común que puede haber. Yo no comprendo, por lo que tú me dices, de dónde podría provenir “culpa” aquí. Pero cuando una persona, hombre o mujer, se enfada o se aterroriza, a menudo dice cosas sin sentido de las que se arrepiente después, a veces durante el resto de su vida. Nuevamente, esto se puede arreglar, si ambos lo desean, con más comunicación, serena, no con menos.

    En una conversación de este tipo, intenta abordar un solo problema a la vez. Si es sobre TUS sentimientos, limítate a eso y no lo mezcles con críticas a sus celos o comportamiento o lo que sea. Porque esa es la receta básica para el conflicto y la queja, la recriminación y la crítica son los ingredientes infalibles para una explosión. Si no quieres una explosión, mantenlos fuera o abórdalos en otra oportunidad, no los mezcles jamás con una declaración de amor.

    Por último, si “ya te cansaste”, no veo el objeto de que insistas respecto a él. Y si no te has cansado en realidad, que es lo que parece, no veo el objeto de que trates de engañarte a ti misma diciendo que “ya te cansaste”. Sólo aclara tus propios sentimientos y te será más fácil transmitirlos y conversarlos.

    Una de las cosas más dolorosas del mundo es no ser correspondidos, sea en realidad o en apariencia, en nuestros sentimientos. Nos roba una cantidad de energía y de atención impresionantes. Creo que no existe un solo ser humano que no se haya visto en esa situación. Te deseo suerte, querida.

¿Qué opinas tú?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s