El poder de las respuestas (I)

¿Qué niño no fue un día completamente ignorado por sus padres, por un amigo, por el maestro? ¿Qué ser humano se atrevería a afirmar que nunca se sentó al lado de un teléfono durante horas a esperar esa llamada que nunca llegó? ¿Qué usuario de internet podría asegurar que nunca abrió diez veces su buzón de entrada un mismo día para recibir la respuesta a ese correo, que se perdió en medio de la nada del buzón del destinatario? ¿Qué blogger sería capaz de jurar que nunca se quedó esperando una avalancha de comentarios a un post que pasó a mejor vida sin pena ni gloria?

Todos hemos sido, en algún mal momento, el efecto indeseado de una falta de respuesta. Para los seres humanos nunca es agradable convertirnos en efecto indeseado, por el contrario, es muy dañino. Por esa razón, sea por un período de tiempo determinado o a través de toda una vida, ese vacío que crea una no-respuesta va creciendo, como La Nada de La Historia Interminable, y nos va hundiendo; desde las alturas emocionales más estelares del entusiasmo, del júbilo, de la estética o de un juego recién echado a andar, hasta las profundidades de la peor de las apatías, luego de haber recorrido todo el infierno de la ira, el odio, el resentimiento, el miedo, el pesar….

Una de las estrategias más exitosas a la hora de ganar cualquier batalla consiste en cortar las líneas de comunicación, incluyendo las de abastecimiento, del enemigo. Y este Universo Físico que habitamos es el especialista número uno en tal acción. El propósito: acabar con la amenaza del contrario. Reducir su alcance. Sumirlo en la apatía. Desaparecerlo. Y sucede que sea o no por coincidencia, en nuestra civilización actual la no respuesta es norma y parte de la Ley de la Selva que gobierna nuestras relaciones. De hecho, se nos enseña desde la más tierna infancia “por nuestro bien” a no responderle nunca a un extraño que nos dirija la palabra y se nos enseña también que todo el mundo es extraño, comenzando con nuestros propios padres, ya que éstos nunca nos responden…. o al menos ésta debería ser la conclusión que sacara cualquier niño con una inteligencia normal.

El poder de la respuesta y por consiguiente de su opuesto, la no-respuesta, es casi infinito, no exagero. Un ejercicio simple de memoria nos permitiría comprobar que de los tres peores momentos de nuestras vidas, al menos dos de ellos (si no los tres) pueden reducirse, a través de un mínimo de análisis, a una no-respuesta de algo o de alguien. Esto funciona, naturalmente, igual de bien a la inversa. Recordar los tres mejores momentos de nuestra vida con bastante seguridad nos llevará a instantes donde recibimos, de una forma u otra, la respuesta que esperábamos, fuera de una persona, de un grupo, hasta de la Vida. No es mala idea que hagas este ejercicio, para que compruebes por ti mismo lo cierto o no de mi afirmación.

Ningún ser humano puede darse el lujo de ignorar o minimizar lo anterior. Sin embargo lo hacemos a cada instante. Y en el caso de los bloggers, este sólo factor tiene el potencial de determinar el éxito o el fracaso del blog y hasta del propio blogger.

Aunque al hablar de respuestas no me refiero únicamente a las verbales, sino también a las de acción, nunca podré insistir demasiado en estos puntos:

  • Responde los comentarios que recibes.
  • Si además quieres ir al blog del comentador y dejarle uno o muchos comentarios; adelante, mucho mejor, pero no dejes comentarios flotando en la nada.
  • Cuando sientas el impulso de comentar una entrada de un blogger, hazlo. No lo dejes para más tarde o para mañana, no sabes si cuando decidas regresar todavía haya blog donde responder.
  • Si le has preguntado algo a un blogger, regresa a recibir la respuesta y acúsale recibo. Si no planeas hacerlo, no le preguntes.

En lo personal, algunas de mis respuestas me han proporcionado las mayores alegrías imaginables: me han hecho acreedora de amigos, de amores, de honores y hasta de glorias. Me encantaría enterarme de que en tu caso han hecho lo mismo. Al fin y al cabo es una cuestión elemental de la Regla de Oro vista desde la orilla opuesta: trata a los demás como quisieras que te trataran a ti.

17 pensamientos en “El poder de las respuestas (I)

  1. Como siempre, Maestra, nos enseñas a bloguear y a vivir. Pero tengo una duda. Últimamente tengo muy poquto tiempo para pasear por la blogosfera pero no dejo de hacer siempre una ronda por mis principales blogs amigos y, aunque tengo la tentación de comentar allá por donde paso, a menudo tengo la sensación de que estoy iniciando un ciclo de comunicación que no se si voy a poder continuar. Si dejo un breve comentario, como el último que le dejé a J, no me explico bien y me meto en líos. O como aquella vez que sin querer puse a M en una ayuda del entorno peligroso en su entrada sobre el atardecer y no pude continuar, lógicamente, con el proceso. Entonces ¿comentar o no comentar? He ahí la cuestión…
    Un besazo desde los primeros pasos del Grado 0.

    • Iña, podría estar de acuerdo en que puedo enseñarle a alguien a bloguear, al menos en sus inicios. La otra parte, sabes de dónde proviene, del Maestro Hubbard, el Jedi más grande de todos los Jedis que han habido y que jamás habrá, del que no soy más que una ávida padawana (cuando me acuerdo, me tejo la trencita correspondiente).

      Entiendo tu duda. Y de algún modo, todos estamos condenados a la misma disyuntiva. El Universo físico insiste en cortar nuestras líneas. Ya ves lo que le pasa a mi vecino. Junio casi lo mata y ahora que tiene tiempo (y por cierto espacio a raudales), no tiene energía, es decir la velocidad suficiente para mantener una línea de comunicación como Dios manda, aunque a juzgar por todas sus comunicaciones de ayer, incluyendo una hermosa entrada y ¡una foto! parece que ha logrado vencer al villano. (Aquí entre nos, parece que tenemos un padawan de incógnito… así que no le busques la trencita, que nunca se la hallarás).

      Me temo que la respuesta es invariable, en la duda entre comunicar y no comunicar, la respuesta es ¡comunica! siempre. Lo demás, verlo como lo que es: barreras del juego de la vida. Algunas sabemos cómo derribarlas o saltarlas o rodearlas, otras lo vamos aprendiendo con la práctica. Si es importante para ti, si sientes que vale la pena, simplemente asígnale un tiempo, diario o semanal y ponte firme al respecto. Te garantizo que Milla prefirió esa comm incompleta y Jusamawi prefirió ese “lío” que no verte ni el pelo por dos semanas, pero no me creas, se lo puedes preguntar a ambos. A veces, yo me siento a escribir uno de mis laaaargos comentarios (especialmente en casa de mi vecino, que es donde más extensos me salen, no sé por qué) y veo que no voy a poder terminar por alguna razón, pues lo copio en un archivo de texto y lo continúo después. A veces me toman dos o tres días. Lo importante, lo sabes, es que el mensaje llegue y sea duplicado e idealmente comprendido. Y si no puede ser a la primera, pues a la segunda o a la tercera, qué importa. Ningún jugador de baloncesto se retira del juego porque falló un tiro ¿o sí? Bueno, si lo hace, hay que matarlo.

      ¿Estás en Grado 0? ¡¡¡Bravo!!!! Pues no sé para qué te escribo todo esto, ese grado resolverá TODOS esos “problemas” y disyuntivas comunicacionales! Que maravilla, cuánto te envidio ¡no hay NADA como estar en sesión, como tener un auditor “a nuestros pies”! Disfruta cada minuto.

      Un beso para ti.

  2. La falta de comunicación es la fuente de todos los males. No digo nada nuevo, constato una realidad.Esta es una verdad tanto en lo personal como en lo colectivo.La inmensa mayoría de los conflictos surgen a causa de la incomunicación.

    Esperar es de las cosas más duras de soportar, no sólo para los impacientes.

    Dicen que ignorar a un enemigo es lo que más le puede molestar.Lo mismo sucederá con los amigos, supongo.

    Preguntar y responder siempre debería ser algo tan natural como decir siempre la verdad.Esto último no lo hace nadie.Algunos por cobardía otros por que piensan que la verdad puede hacer daño.Por una causa o por otra la verdad se oculta en demasiadas ocasiones. Con las preguntas y respuestas ocurre algo parecido.Se deberían hacer pero no se hacen. La causa suele ser que se quiere mantener una comunicación aunque ya no sea verdadera.Da miedo a veces hacer preguntas porque tememos conocer las respuestas.

    Es un tema complejo, entran en juego demasiadas cosas.

    La aplicación de este tema al caso de los bloggers es tal como tu la describes. Nada, por tanto, que objetar.El problema surge cuando uno contesta por obligación. Ahí la comunicación pierde toda la gracía, por mucho que la cortesía nos obligue ha hacerlo.

    Lo cortés no quita lo valiente.

  3. Pacífico vecino, como siempre, escribes palabras de Verdad.

    Con lo único que no estaría completamente de acuerdo es que el tema es “complejo”, si con ello te refieres a la acepción de “difícil o enmarañado”. Pero si es, precisamente a la que implica que entran en juego muchos factores, pues así es. No “demasiados”, sino sólo muchos. Sin embargo, te aseguro que son menos que los que hacen que un sistema como Ubuntu funcione y estoy segura de que lo haces funcionar de maravilla cada vez que enciendes tu ordenador. Yo no sería capaz, a la primera, pero con un par de días de práctica intensiva, muy probablemente que sí (me imagino que un usuario de pc necesitaría al menos una semana).

    Lo que mencionas en el tercer párrafo es la clave. No sólo de los problemas de comunicación, sino de la ruina de la humanidad y de la Humanidad. Les llamamos “ocultaciones”.

    Esto es tan clave que escribiéndote el por qué lo es, me di cuenta que estaba escribiendo una entrada. Así que opté por agregar un (I) a ésta y el resto de este comentario va en la (II). Un poquito de paciencia te pido.

  4. Karen, estoy en remodelación de nuestro otro blog: CSD! Sí, ya sé que era hora. Esta entrada está genial y muy apropiada para la reapertura. Me la llevo sin permiso, le quitaré sólo la parte de blogging si no te importa demasiado. ¡Feliz viaje! (¿Por qué algunas personas tienen más suerte que otras? No, no necesito que me respondas, sí conozco la respuesta… grrr!) Espero que tu cámara funcione esta vez.

    • Con mucho gusto, todo lo mío… bueno, casi, es tuyo.
      :-)
      Creo que estamos condenadas a seguir siendo amigas gemelas. El viaje se suspendió. “Mala suerte”.
      :-(
      Me voy al Parque, ¿vienes?
      :-)

    • ¡¡¡¡¡Bien!!!!!
      Por aquí decimos “nunca es tarde si la dicha es buena” (no sé si allí se dice eso pero esta otra seguro que la conoces, es una de mis favoritas: “No lamentes el ayer, la vida está en ti hoy y tú haces tu mañana” L.R.H)
      La hora es cuando es la hora, así que fenomenal por la remodelación. Espero impaciente.
      Un abrazo gigante.

  5. Bueno voy a tener en cuenta tu consejo y voy a dejar mi comentario antes de irme a cenar y no después jaja.
    Realmente la entrada sobre las respuestas está muy buena y la pondré en práctica.

    Muchas gracias y saludos!

  6. Hola Frank y bienvenido a mi blog. Me alegra que te gustara la entrada y especialmente que la pongas en práctica. Estuve un ratico por tu blog y debo confesarte que no pude resistir el video de los bebés. Me reí muchísimo. Gracias a ti.

  7. Es muy cierto eso de los comentarios al aire. Uno Trata de hacer nuevas relaciones con otros compañeros bloggers y estos aveces optan por no contestar tus comentarios. Eso hace que uno se sienta mal, dado a que todos comenzamos de esta forma. Debemos ayudarnos y siempre comentar a los que nos visitan y claro porque no en sus blogs.
    Saludos

  8. Acabo de hallar este blog por medio de otro blog amigo; y me conmueve la verdad que acabas de relatar aquí. Por mi parte escribo por placer, porque me gusta, y valoro las respuestas, es cierto, todos las valoramos.
    A veces temo dejar algún comentario si no es alentador, o por lo menos trato de dejar un “aporte”.
    Este blog, me ha sacado de algunas dudas y es muy nutritivo para quien le guste escribir.
    También leí cuando hacer silencio, muy bueno.

    En fin, muchas gracias, te seguiré.

    Saludos ;)

  9. Muchas gracias, Flori, por tu comentario y bienvenida a mi blog. Personalmente, no soy muy amiga de los comentarios no-alentadores. Son los casos en que prefiero no dejar ninguno; a menos, claro está, que me pidan mi opinión (y me pongan así en un aprieto). Pero ¿sabes? he descubierto que siempre se puede encontrar algo bueno en una entrada, en un blog… en cualquier creación. Aunque sea un alguito bien chiquito. Siempre se puede hablar de ese alguito. Saludos de vuelta para ti.

¿Qué opinas tú?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s