A m i g o s

Dice un amigo –quizá el más querido para mí, o al menos el más sabio entre los que más quiero– que la verdadera riqueza de un hombre son sus amigos.  Es cierto.  Por eso, personalmente, no tengo nada que envidiarle ni a Donald Trump, a Warren Buffett ni a Bill Gates. (Aunque a este último, naturalmente, jamás podría envidiarle nada, aunque no tuviera un solo amigo sobre la faz de la tierra). Soy afortunada, entonces, no de suerte, sino de la verdadera riqueza y abundancia que existe.

Mis amigos no son muchos ni pocos, son los que quiero. Y son los mejores hombres, mujeres y niños que alguien pudiera imaginar.  Además, como ocurre a menudo, tengo una mejor amiga. No puedo concebir mi existencia sin ella. Es prácticamente mi polo opuesto, pero mi vida sería mortalmente aburrida sin la necesaria dosis de drama, de aventura y hasta de locura que ella le aporta.  Como yo lo veo, mi amiga no es así de modo intrínseco, como yo no soy intrínsecamente introvertida, “glacial” ni snob…  Sucede que ambas podemos darnos el lujo de ser así, de comportarnos de esa forma, porque nos tenemos la una a la otra para los momentos de emergencia, cuando ese modo de ser amenaza acarrearnos dificultades.

Mi abuelo paterno me enseñó, cuando era apenas una niña, que no todos los hombres son “iguales”.  Y por más políticamente incorrecto que pueda sonarle a algunos, en mi vida he comprobado más de una vez lo cierto de esta afirmación: hay personas mejores que otras.  Sí. Las hay.  Lo que debí aprender por mis propios medios, ya que mi abuelo nunca lo mencionó, fue cómo determinar esta “calidad humana superior”.

El secreto está en la capacidad y la disposición que tiene la persona para ayudar a otros. Y en el alcance, la extensión y la calidad de esta ayuda.

¿Y qué es ayudar? La mejor definición que he encontrado, la más simple y verdadera, es del diccionario Kapeluz, una edición bastante antigua: hacer alguna cosa para que alguien obtenga lo que desea o salga de una situación difícil. No es, necesariamente, salvar la vida de alguien. No es resolverle todos sus problemas…. es hacer alguna cosa para que alguien obtenga lo que desea o salga de una situación difícil. Desde ese punto de vista, yo diría que la ayuda es posible siempre. No todo el mundo lo considera así y es esa única consideración la que le impide a una persona estar dispuesta a dar, o a recibir, ayuda.

Como artistas, como educadores, como bloggers, como personas, ni uno solo de mis amigos baja de Summa Cum Laude en cuanto a “calidad humana”.  Pero esa es apenas la materia prima. Porque la amistad, para mí, es más que la admiración y el cariño que se puede experimentar hacia alguien. Es más que la posibilidad de compañía o de un buen rato juntos.  Y, definitivamente ¡debería llegar mucho más allá de ser el paño de lágrimas de otra persona!  La amistad es, fundamentalmente, una posibilidad de creación conjunta. De producir o de dar vida entre dos, o entre varios, a cosas que no existían previamente.  Más allá de eso, no puedo imaginar qué se le podría pedir a la vida.

A la mejor amiga que he tenido, en su cumpleaños.

7 pensamientos en “A m i g o s

  1. Ayyy pero si mis ojitos se llenaron de lágrimas, si seré…, querida Karen, de pronto nos confiamos de los post que tenemos “agendado” en nuestro correo y no entramos por la puerta de entrada. Mira que lindo correo, mira que linda amiga que eres. Tienen una suerte mutua por tenerse y yo, por estar en un rinconcito escuchándolas susurrar y alimentándome de ese sonido. Un beso gigante para ambas. :)

  2. Preciosa entrada, Karenita. Ya te di las gracias personalmente. Venir aquí, te lo reitero, es sólo una formalidad. E innecesaria por demás. Un beso.

    Patricia, yo tengo mucha más suerte de tener a Karen que ella de tenerme a mí. Salgo ganando mil por uno.

  3. En un tiempo en el que la palabra amig@ se usa con tanta ligereza que acaba perdiendo su significado. Reconforta una oda a la amistad como ésta. Preciosas palabras.

    Y, como dice Patricia, ambas son muy afortunadas.

  4. Patricia querida, somos un par de tontas sentimentales y lloronas. :-)

    M. No sé si sea innecesario. Sin embargo, si lees lo que escribí, comprenderás que si no puedo concebir mi existencia sin ti, eso se extiende a este espacio. Hay más de una presencia que resulta imprescindible…

    Gracias, JC. Pienso que como muchas otras palabras, de una u otra manera acabamos, para bien o para mal, acomodando significados a conveniencias o a experiencias.

  5. Si karenina, lo somos. Pero sabes qué?, me encanta serlo porque así todo me es importante y valedero.

    Millina, todo esta en un perfécto equilibrio, por lo tanto, son tan para cual y se merecen en la misma medida.
    JC, fui a tu maravilloso espacio y quedé encandilada, debo confesar que no me atreví a dejar ningún comentario… todo era como tan intenso que me fui en puntillas para no desordenar nada, pero ya pasaré con más seguridad.
    Cariños y feliz fin de semana..;)

    • Qué sorpresa más agradable, saber que pasastes por allí y te gustó. S’il vous plait, vuelve y comenta, cuando y cuanto quieras. :)

      Madame Patricia merçi beaucoup, à bientôt!

      P.S: Buen fin de semana a las tres!

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