El privilegio del discernimiento


Durante un chat de 3 horas con un amigo del alma, recordé una idea de esas que dan vueltas, que vienen cuando no puedes escribirlas y se escapan cuando las llamas. Esta vez la he atrapado por un ala y no la dejaré ir.

Y es que el discernimiento, esa capacidad por definición inherente a la condición humana, pareciera ser más un privilegio que la regla entre nuestra especie. No todas las personas poseen esta capacidad por descontado. O, al menos, no la tienen justo al alcance de la mano. Para muchas, representa un gran esfuerzo. Para algunas, es simplemente inalcanzable en sus circunstancias actuales. En otras palabras, por horrible que parezca, hay personas incapaces de diferenciar entre una verdad y una falsedad.

Existen los datos. Un dato es cualquier pedazo de información.

“Hoy hace calor”.
“Mi nombre es Carlos”.
“La fórmula del agua es H2O”.
“Te quiero”.
“Los ingredientes de mi receta para el pesto son….”.
“El mejor actor del mundo es Al Pacino”.
“La velocidad de la luz es 299,792,458 metros por segundo”.
“Bill Gates está regalando su fortuna a quienes reenvíen este correo”.
“El presidente de la República declaró que….”
“A quien madruga, Dios lo ayuda”.
“La vida es una sola”.

De diverso grado de importancia y utilidad, de diferente veracidad, todos los anteriores son datos.

Entre los datos, existen las observaciones (más o menos precisas), existen los hechos y existen las opiniones o puntos de vista. Por otra parte, también existen datos verdaderos, datos falsos y datos de veracidad relativa. Sin ánimo de escribir un tratado sobre la verdad ni un método para determinarla, estas cosas ya han sido suficientemente investigadas y determinadas, sí me interesa establecer algunos puntos relativos al discernimiento en lo que respecta a un oficio como el nuestro.

A estas alturas, pienso (es una opinión) que Internet ya contiene al menos una aproximación a cualquier respuesta que alguien podría soñar. Dudo que exista algún tema o información de interés general que no se halle mínimamente cubierto en la red.

Pienso también que la mayoría de la gente lo sabe o lo intuye de algún modo y es ahí donde comienza el problema. Internet se ha convertido en LA fuente de información y referencia para una proporción considerable de la Humanidad. Y precisamente por lo fuera de forma que anda nuestra habilidad para discernir, tendemos simplemente a absorber, propagar y reproducir datos, indiscriminadamente, considerando quizá que si está en Internet, debe ser verdad o, peor, sin ninguna consideración en absoluto.

Internet es un inconmensurable océano de datos. Sin embargo, no todos son datos verdaderos, no todos son útiles, no todos tienen la misma importancia relativa.

Si un blogger (o cualquier ser humano) aspira a saber algo, a obtener un mínimo conocimiento sobre algo basado en cualquier información disponible, necesita pasar esta información por el filtro de su discernimiento antes de que pueda tener alguna utilidad o valor para sí mismo o para sus lectores. Debe ser capaz de determinar, para comenzar, si se trata de un dato falso, verdadero, o de verdad relativa o incierta. Debe poder darse cuenta si está ante un hecho o ante una opinión, por más autorizada que ésta pueda ser.

Cuando esto no ocurre, cuando nuestro “escáner de veracidad y aplicabilidad” no enciende de modo automático, estamos ante una máquina fotocopiadora, no ante un blogger. Por lo que he podido observar, Internet, como la vida, está plagado de fotocopiadoras.

En el chat que dio origen a esta entrada, mi sabio amigo del alma escribió un párrafo de esos que merecen ser labrados en mármol, para la posteridad, por ser un hecho y una gran verdad. Por ser no sólo un dato útil, sino un dato vital y por estar, además, hermosamente expresado:

Nos necesitamos a nosotros mismos para estar seguros de algo. De nada sirve que nos lo cuenten si no lo pasamos por nuestro interior. Esa es la única prueba que nos sirve. En ese sentido todo el conocimiento lo llevamos dentro. Somos parte necesaria para que exista el conocimiento.

Yo voy un poquito más allá: Somos parte imprescindible del conocimiento y con este mismo método podemos originarlo. Podemos ser y somos fuente de sabiduría.

Esto puede resultar, como toda maravilla auténtica, un tanto aterrador para corazones débiles. Muy en el fondo, todos sabemos que el conocimiento implica cierta cuota de responsabilidad. Visto desde mis ojos, es el privilegio de toda una aventura épica que vale infinitamente la pena vivir cotidianamente.

16 pensamientos en “El privilegio del discernimiento

  1. Esto que acabas de explicar aquí me trajo a la mente un caso de unas personas que iban en un avión y comenzaron a ver que el motor del ala izquierda desprendía fuego… los pasajeros que vieron esto sencillamente no dijeron nada, callaron, confiaron en el piloto; con consecuencias catastróficas. El piloto por la falta de este “dato” apago el motor equivocado. Muchos murieron.
    Así sucede en internet, en la calle, se repite, se dice, sin razonar, sin comprobar, sin darnos cuentas que también nosotros somos capaces de saber, de PENSAR; o por el contrario, se callan realidades importantes.
    En ambos casos puede jugarse hasta la vida.

  2. Sería absolutamente imposible estar más de acuerdo con tu punto de vista que, personalmente, creo que tiene más de “hecho comprobado” que de opinión, pero…

    Para muestra un botón. Ayer recibí un correo de una persona que considero sensata. Contenía un power point (los odio, en general, pero como provenía de él, me molesté en abrirlo). Era algo llamado “Buen karma” y decía haber sido escrito por el Dalai Lama “al albor del nuevo milenio”. Más tarde comprobé que ese power point tiene años dando vueltas por internet, en inglés y en español al menos. Eran “20 Instrucciones para una vida”. Escritas de manera sencilla, muchas de estas recomendaciones mostraban algo de sabiduría (otras no), más de sentido común que de lo que uno entiende por “antigua sabiduría oriental” y luego daba en una tabla instrucciones muy precisas y detalladas del número de personas a las que debías reenviar el mensaje para (según tu propia elección) tener o una mejoría ligera en tu vida, o una mejoría según tus deseos, o recibir al menos 5 sorpresas (no especificaba si buenas o malas) o hacer todos tus sueños realidad. Finalmente, era enfático en urgir a que te deshicieras de ese “mantra” en las siguientes 96 horas.

    Esto es lo que yo llamo ESTUPIDEZ e IMBECILIDAD, así con mayúsculas. Es lo que yo llamo Spam, es lo que llamo cosecha de correos electrónicos de incautos e ignorantes.

    Como sabes, tengo una especie de sexto sentido para detectar las falsas atribuciones que pululan por Internet a estrellas de las Letras, de la Ciencia o de la Filosofía. En la red abundan los textos que a todas luces (para mí al menos) han sido escritos por un doceañero –lector ávido, además, de Paulo Coelho o de Dale Carniege– atribuidos a Jorge Luis Borges, a Pablo Neruda y ¡hasta a Einstein!

    Este caso no es diferente. Nadie que se haya tomado la molestia, ni siquiera de profundizar en los escritos budistas en general o del Dalai Lama en particular; nadie que haya leído una entrevista a este hombre o haya visto un breve discurso suyo en YouTube, debería dejar de al menos poner en duda la procedencia de las tales “20 instrucciones”.

    Cualquier ser humano de inteligencia normal no ya que haya leído un libro sobre budismo (uno solo) o sobre cualquier otra filosofía oriental, esto es demasiado pedir ¡cualquiera que haya buscado “Budismo” en la Wikipedia! debería darse cuenta de que quien escribió este disparate no tiene la menor idea de lo que significa “Karma” ni “Mantra”. Tampoco sabe lo que significa “SPAM”, ni “cosecha de emails”.

    La invitación a la distribución en cadena prometiendo mejorías o “sorpresas” a granel es, en mi opinión, una ofensa a una de las 3 religiones más grandes de nuestro planeta y un insulto a la inteligencia de quien lee esta sandez.

    En principio pensé enlazar el correíto, pero luego decidí no promover la participación de tus lectores en la “milagrosa cadena” budista-tántrica-metafísica-psico-angélica-new-age-de-orientación-feng-shui, por más que se le endilgue al pobre Dalai Lama que ya bastantes problemas tiene con los chinos.

  3. Tengo pensado pasarme por esta casa muy pronto. El post me ha parecido muy, muy interesante. Ahora ando mal de tiempo.

    P.D.: Escribí a Mr. Woodhouse y le di recuerdos de su parte. Parece que la primavera le está sentando bien, aunque se queja de las corrientes; ya sabe que la vida al aire libre le incomoda mucho.

  4. Vuelvo a la carga, abusando de tu paciencia, querida Karen. Hoy a la hora del almuerzo, me salta mi hija de 6 años con: “Mami, ¿sabías que los celulares dan cólera?” Se refiere, claro, a la enfermedad del cólera que lamentablemente está muy en boga en nuestro país, no a la emoción de cólera.

    Al ver mi expresión de incredulidad ante tamaño absurdo, rápidamente acude un testigo de primera mano: “Nana, ¿verdad que en la televisión dijeron que los celulares daban cólera”? La nana, luego una risita socarrona ante tanta inocencia infantil, le responde con gran convicción: “No mi amor, no dan cólera, lo que dan es cáncer.”

    Como estoy aún en shock atónito, mi hija me tranquiliza citando la fuente original: “¿Ves? Me equivoqué, no es cólera, es cáncer. Lo dijeron en Primer Impacto”.

    Me toma como 10 minutos explicarle a mi hija que: (1.) Esto es mentira. Ni siquiera falso, sino MENTIRA, con el único propósito de vender unos micrófonos especiales que “evitan que te de cáncer” y (2.) Hacer que determine por sí misma si a un programa que sólo habla de malas noticias y catástrofes, que claramente tiene el propósito de asustar a muerte a la gente, se le puede creer algo de lo que dice y por qué.

    Lo comprende todo de lo más bien y logro arrancar de raíz ese dato falso y cualquier otro que pueda obtener en el futuro cercano de basura de programas como ése.

    Con la nana lo intento, pero es en vano. Me temo que es un caso perdido.

  5. Zambullida, ésta es tu casa, cuando quieras. Pobre Mr. W. Veo que hay cosas que no cambian.

    M, lo que cuentas suena a historia de terror. Si no te conociera pensaría que es literatura (de la buena). Me alegra que tu hija te tenga cerca. Dale un beso de mi parte, nos veremos en el fin de semana en algún momento.

  6. Me he dejado el libro Misticismo y Lógica de B. Russell en el trabajo, pero cuando lo recupere esta noche vuelvo para dejarte un párrafo muy bonito relacionado con el tema.

    Desde aquí le digo a M que no se enfade conmigo por “defender” el documental de mi blog. No lo defiendo como algo absolutamente certero y sin fallos, tan solo defiendo partes que a mi parecer tienen su lógica.

    vuelvo i promise

  7. Bueno el párrafo es infinitamente grande y está directamente relacionado con capítulos anteriores con lo cual no lo voy a transcribir porque me llevaría mucho tiempo.

    Pero en resúmen viene a decir lo siguiente sobre los datos: Si pudiera obtenerse mediante el análisis de la experiencia una dato sensible puro, con todo, ese dato no podría pertenecer, como supone el sentido común al mundo exterior, puesto que toda su naturaleza está condicionada por nuestros nervios y órganos sensibles, que cambian de formas que , según se cree, no se puede relacionar con ningún cambio apreciable en la materia.

    conclusión que saco yo de aquí: ¿Quién decide que datos son falsos y cuales verdaderos?
    Supongo que nosotros mismos y nuestro propio sentido común (que ya de paso es el menos común de los sentidos) y por qué será el menos común?

    A donde quiero llegar con esto es al tema de siempre NO EXISTEN VERDADES UNIVERSALES.

    Un abrazo y siento la tardanza :)

    besos a ti y a M

  8. * no existen datos universales porque cada ser humano esta condicionado por ciertas circumstancias, tanto materiales como fisiológicas, a la hora de absorberlos y entenderlos.

    Por eso mismo hay tan pocos privilegiados que tienen el don del discernimiento.

  9. Querida Charlotte, no sé a que te refieres con el mensaje a M, pero sí sé que es MUY improbable que ella se enfade contigo, así que no te preocupes.

    Muchas gracias por tus comentarios, tan pertinentes. En gran parte estoy de acuerdo con lo que plantea el Sr. Russell a través de ti, con algunas precisiones.

    Es cierto que la realidad objetiva “pura” es difícil de establecer si no es por acuerdo. Y de hecho hay teorías (y PRÁCTICAS) que plantean lo que llamamos “Realidad” como sinónimo de “Acuerdo”. Lo sepamos conscientemente o no, estamos de acuerdo en que hay una gran pelota mayormente de agua sobre la que vivimos y estamos de acuerdo que nuestros pulmones respiran oxígeno y no amoníaco, estamos de acuerdo en que el sol sale por algo que llamamos “Este” u “Oriente”, en que una temperatura (como la actual) de 32°C ha rebasado el límite de lo soportable con una humedad relativa de 75%…. estamos de acuerdo en que mentir es malo en general, en que el amor es deseable, igual que la belleza, en que los árboles no caminan por la noche y en que los murciélagos no salen de día….. la lista es interminable.

    Me dirás que no estamos de acuerdo en estas cosas, sino que “son” y nosotros las observamos/percibimos…. Y yo te diré Claro que las observamos y las percibimos pero…. ¿podrías decir que NO estás de acuerdo en que estas cosas “son” de esa manera? ¡Por supuesto que lo estás! Y cada persona medianamente cuerda con que te encuentres lo está. Basta preguntárselo: “Señor, disculpe, usted está de acuerdo con que los árboles no caminan por la noche?” Te mirará muuuy raro, pero tendrá que decir que sí, que sí está de acuerdo. (Si no quieres que te mire raro, podrías preguntarle sobre los 32° y la humedad de 75%).

    Por otra parte, ¿cómo sabes que no participaste en un acuerdo inicial de que todo sería así? ¿cómo lo sabes? ¿Cómo sabes dónde estabas hace millones de años cuando estos acuerdos primarios se establecieron y se echaron a andar por primera vez en la Asamblea aquella de “¡Participa tú también, vamos a crear un Universo!”? (O si quieres ser más conservadora, en el Génesis, pues….) ¿Cómo sabes que es verdadera la historia de que quien ordenó “¡Hágase La Luz!” fue uno solo? ¿Cómo sabes que no fue un trabajo en equipo, o que en algún momento levantaste la mano y dijiste “¡SÍ!” o “¡Aprobado!” o “I love it!”?

    Que no recuerdes tu primera fiesta de cumpleaños o las canciones que tu madre te cantaba cuando estabas en su vientre, no significa que estas cosas no hayan sucedido, no significa que no estabas ahí.

    Resumiendo, las cosas que “son” falsas o verdaderas en la realidad objetiva, lo son por acuerdo y nada más. Y es en base a ese acuerdo que SÍ podemos determinar que son falsas o no, usando la observación y el discernimiento. La lógica y la física, por ejemplo, son sets maravilloso de reglas (acuerdos) que nos ayudan bastante en esta tarea: algo no pueden ser a la vez verdadero y falso. Tampoco puede estar en dos espacios diferentes al mismo tiempo. Hay decenas de estas reglas/acuerdos. Y todas ellas le dan cierta estabilidad y cordura a este Universo que habitamos y que yo pienso que construimos a diario.

    Ahora bien, la realidad subjetiva es algo por completo distinto. Lo que sucede en cada uno de NUESTROS universos particulares y respectivos obedece exclusivamente a lo que nosotros determinamos, nadie más que cada uno de nosotros.
    Un beso para ti, querida.

  10. Querida Karen, se me pasó puntualizar que me refería a la realidad subjetiva tan solo. La objetiva es mucho más “simple” y sigue unas reglas como tu bien dices concretas y muy ordenadas basadas en la lógica, bendita lógica.

    Yo no puedo filosofar y debatir si un árbol camina de noche porque es una obvie-dad por todos conocida. Sobre lo que si puedo debatir es sobre la ética y lo que nos parece adecuado según que entorno circundante. A eso me refería con que no hay verdades universales… Es que me molesta enormemente que haya personas que vivan con un puñado de reglas en la mano y que traten de imponerlas a diestro y siniestro simplemente porque ellos las consideren sagradas o verdades absolutas.

    A mi los datos puramente materiales y objetivos no me preocupan.

    un beso de vuelta :)

  11. Estoy de acuerdo contigo: nuestra realidad subjetiva, por mucho que nos empeñemos en venderla a los demás, no es más que una realidad determinada por nuestra percepción de las cosas. Lo que a uno le parece bello, a otro le puede resultar repulsivo.

    Hoy en día se tiende a repetir sin descanso que todo es relativo hasta perderse de vista que lo relativo siempre lo es respecto a un absoluto, a un eje inmóvil, ya que tratándose de lo humano no podría ser un mero punto. Existe lo relativo en la medida en que lo hace lo absoluto. Existe la mentira en la medida en que lo hace la verdad.

    Yo no estoy tan segura, Karen, de que los árboles no caminen por la noche. Nunca lo he visto, pero me gustaría imaginarme que lo hacen para acercarse unos a otros y susurrarse secretos al oído. :):):)

  12. Charlotte, bueno, gracias por decirmelo… es que nunca se sabe, hay personas (algunas MUY cuerdas y otras, para nada) que cuestionan la objetividad y la realidad de “la realidad objetiva”, no tengo más remedio que ponerle comillas en este contexto. La realidad subjetiva, como su nombre lo indica, se puede comunicar (o tratar de hacerlo al menos), se puede plasmar a través del arte, se puede contemplar, crear, destruír y recrear mil veces, se puede hacer muchas cosas con ella, pero no se puede imponer. Ahora bien, la realidad subjetiva, también como su nombre lo indica, es una cuestión entera, ESTRICTA y profundamente individual. Cuando están implicadas otras personas, ya entramos en la “realidad” común del Universo físico y ahí se aplican sus reglas más o menos objetivas, básicamente ACUERDOS.

    Zambullida, volviendo a la realidad subjetiva, no sólo corresponde a nuestra percepción del mundo, sino a nuestra CREACIÓN de éste. No somos simples aparatos reproductores de lo que nos rodea. (Ya sé que lo sabes.) :-) Sobre lo relativo y los árboles, me temo que estoy de acuerdo contigo… pero guárdame el secreto en lo que respecta a los caminantes. Debo parecer cuerda para poder mantener la confianza de mis lectores. ;-)

¿Qué opinas tú?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s