Mi vecino

Si tienes más de dos o tres meses visitando mi blog, seguramente lo conoces. Es mi lector y comentarista más fiel y prolífico, responsable directo o indirecto de buena parte de lo que escribo y de las estadísticas de visitas y comentarios. Tengo, además, la sospecha de que si lograra encontrar en su casa el escondite de la llave de su Escritorio (no es que no lo haya intentado) y me asomara a sus estadísticas, encontraría lo mismo.

Cuando llegó, hace exactamente tres años y cuatro meses, buscando respuestas sobre suscripciones, directorios y tráfico, mi blog acababa de romper el cascarón. Mi experiencia en estos afanes era incipiente. Él hizo lo que hacen todos mis lectores: muy educadamente, me preguntó algunas cosas. Yo le respondí. Como siempre hacía en aquel tiempo, visité su blog y quedé completamente fascinada con su escritura, sus historias, su pensamiento. Luego descubrí que era un artista gráfico, además de serlo de la palabra. Así que cuando semanas más tarde me invitó a cenar, acepté sin dudarlo ni un segundo. Para mi sorpresa, poco después supe que se había mudado a la casa de al lado. Es mi vecino desde entonces.

Al principio, me bautizó como Oráculo. Luego me llamaba Maestra. Más adelante, cumplí un breve contrato como su Musa Encargada de Asuntos Especiales. Sin embargo, no se trata de nada más que de los arranques de hidalguía que le dan de tiempo en tiempo. Lo cierto es que mi vecino nació para blogger, es todo un profesional y hace mucho, mucho tiempo que su blog tiene más tráfico que el mío, lo cual es para mí otro motivo de admiración y orgullo, por lo que él es y lo que es capaz de hacer.

En años de internet, estamos hablando de casi una treintena, como vecinos. Esto es mucho tiempo en cualquier vida. Alcanza para cosas como descubrir y aprender sobre este oficio y compartir lo descubierto y lo aprendido y volver a preguntar y a buscar y a descubrir y aprender. Pero eso es lo de menos, al lado de todo lo demás.

Treinta años alcanzan y sobran para llegar a conocerse en la superficie y en el fondo. Alcanzan para conversaciones a toda prisa y para otras interminables. Alcanzan para hacer magia convirtiendo los desacuerdos en acuerdos, para cambiar de opinión y divergir, sólo para volver a converger. Alcanzan para producir y representar obras teatrales dignas del Palais Garnier; para largos paseos al atardecer y a la luz de la luna llena; alcanzan para compartir noches de jazz y champagne, safaris fotográficos, música, libros, películas, risas, miedos y pesares. Alcanzan para quererse, alcanzan hasta para predecirse y aún así volver a sorprenderse, una y otra vez.

Mi vecino está convencido de haberme encontrado por puro azar. Yo no creo en el azar y esto me plantea el grave problema de no saber a quién agradecerle por su presencia en mi vida como blogger. Sin ella, todo habría sido tan diferente…

Feliz cumpleaños, vecino querido.

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11 pensamientos en “Mi vecino

  1. Han pasado treinta años y sigo pasando por aquí (casi) todos los días. Hoy lo he vuelto a hacer y me he encontrado con estas palabras. Es difícil que en el día que comenzó hace una hora y veinte minutos reciba un regalo mejor.
    Lo mejor de una relación es que no exista jamás la sensación de aburrimiento. Eso es lo que me ocurre en este caso. Esa es la verdad y eso es lo que me gusta. A veces, como dices, lo que acerca es predecirse. Lo que alimenta y da fuerza es poder seguir sorprendiendo.
    Los vecinos suelen tener siempre problemas. Casi siempre acaban mostrando sus peores miserias. Yo debo de ser la excepción. Mi mejor elección desde que llegué a la blogosfera fue la de instalarme en la casa de al lado.

    Gracias por todo lo que dices y gracias por acordarte de otro doce de agosto.

  2. Estaba esperando la clásica entrada de esta noche para dejarte una felicitación pero oh sorpresa! No se produjo. (-:

    No se puede decir mucho luego de lo que ha escrito Karen….. y si hubieras visto la entrada original, te mueres! La verdad es que la convencí de que se le había ido la mano. ¿Qué esperas? ¡Ya sabes cómo es ella y además para eso son las amigas! Happy Birthday, J!

  3. Siempre he pensado que eso de escribir y corregir. de poner y quitar es hacer un poco trampa.Ahora resulta que existe un original que no se corresponde con la copia.
    En cualquier caso, si conocerlo me hubiese procurado la muerte, tal vez sea mejor seguir vivo y coleando.

    Gracias,M

  4. A pesar de su proverbial indiscreción, M no deja de tener cierta razón, vecino. Aunque yo no pondría mis manos al fuego de que lo haya hecho por amistad hacia mí y no por ganas de molestarte ¡hasta en un día como hoy! Debería estar acostumbrada, pero no deja de sorprenderme. Todos hacemos trampa, vecino, de una forma u otra. Lo sabes demasiado bien.

  5. Concha, bienvenida de vuelta. Me alegra saber que has encontrado ideas. Para eso es mi blog. :-) Te haré la visita tan pronto pueda. Gracias por pasar.

    Manoli, ¡¡¡DOS!!! ¡Increíble! Yo nunca he tenido problemas con mi vecino y no veo ninguna razón para tenerlos en el futuro. Lo mejor que me ha pasado a mí también es tener como vecino a mi vecino querido.

  6. ¡Oooooooooh! Qué bonita entrada Karen, J debe estar felíz… y tú también por todo eso. La verdad es que de todo eso que cuentas en la entrada damos fé y lo disfrutamos el resto de los humanos que pasamos por este blog y por el de él.
    Un abrazo grande.

  7. Hola Cris! Karen me ha pedido ayuda con el blog por unos días. Hubo un horrible encuentro con el MEST hace unos días. Sin ninguna clase de aviso, pasó una especie de huracán enano de 5 minutos de duración y el resultado fue que su único rosal, al que cuidaba y mimaba como a un bebé, que trajimos del viaje de mi cumpleaños del año pasado, cayó al piso desde más un metro de altura. El macetero, una preciosidad, para bonsai chino, que le había regalado mi padre, se rompió en mil pedazos, lo cual es bastante trágico, pero lo peor fue que su rosal se partió en dos por el tronco, muy cerca de la base. Ella está tratando de que aún así sobreviva, no está de acuerdo con lo contrario, pero no sé lo que pasará. En fin… yo estoy a cargo por unos días.

    Sí, es cierto, yo también doy fe. Y doy fe, además, de que ambos son felices, cada cual a su manera. Y afirmo una vez más que –ya que la Madre Teresa de Calcuta no está más entre nosotros– Karen es el único ser en este planeta capaz de entender a su vecino en cualquier circunstancia y de, por tanto, quererlo incondicionalmente.

    Un abrazo cuádruple para ti, para que repartas.

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