Mi blog al desnudo

Mi blog al desnudo

Siempre quise saber qué pasaba cuando una “mejora” en WordPress expiraba; tienes frente a tus ojos la respuesta. He dejado vencer mi suscripción a “Custom Design” sólo para saber de primera mano las consecuencias y, bueno, como era de esperarse ha desaparecido el diseño en CSS y ahora tienes frente a ti a mi blog, como Dios lo echó al mundo: con la plantilla Oulipo al desnudo, en su versión blanca. Sigue leyendo

Sobre Flickr

Para completar mi pequeña ronda sobre las redes sociales, he dejado lo mejor para el final.

Mi historia con flickr no es tan antigua como la de mi querida amiga M, que fue quien me introdujo en el mundo de las imágenes digitales. M es diseñadora gráfica hace muchos años, desde antes que existieran las computadoras personales, si es que alguien puede imaginar algo así (claro, era casi una niña en aquellos años, siempre fue muy precoz). Ella me cuenta que en sus comienzos, cuando llegaba el momento de ilustrar una publicación, era muy difícil ya que si no se disponía de un fotógrafo que tomara las fotos, los únicos recursos a mano eran las fotocopias de fotos en revistas y hasta periódicos o su procesamiento en un sistema llamado fotomecánica. M tenía varios archivos repletos de carpetas cuidadosamente clasificadas con toda clase de imágenes que iba coleccionando y que pensaba que algún día podía utilizar. Cada revista que caía en sus manos tarde o temprano terminaba presa de sus afiladas tijeras. Sin embargo, era un trabajo muy engorroso; muchas de las imágenes comenzaban a amarillear con el tiempo o simplemente no salían bien al momento de reproducirlas. Había que retocar los negativos a mano…. era una labor casi de cirugía mayor.

En muy pocos años, primero las computadoras, luego los escáneres y después la fotografía digital hicieron que todo cambiara. Fui testigo presencial del día en que M, no sin cierta nostalgia y sentimiento de pérdida, se deshizo de su enorme colección de carpetas de imágenes, como debemos deshacernos todos de aquello que no necesitamos y de lo que nos hace daño. Flickr y Creative Commons habían reemplazado con creces todo aquel trabajo interminable y de muy escasa utilidad práctica.

A quién sirve Flickr

En este momento, desde el punto de vista de un blogger, de un diseñador gráfico o web, Flickr es el mejor banco de imágenes del planeta, el lugar perfecto para colocar y conseguir fotos de cualquier cosa. En septiembre del año pasado, alcanzó la cifra de 5 mil millones de fotografías. Si hablamos de cantidad, no es tanto como parece, ya que en Facebook se suben 2 mil quinientos millones al mes. Cuando digo que es el mejor me refiero a dos cosas: a la calidad de su contenido y a la facilidad para encontrar lo que necesitamos, gracias a su sistema de archivo y almacenamiento, similar a un blog.

Desde el punto de vista de un fotógrafo, Flickr es la mejor posible galería para dar a conocer al mundo sus creaciones. Desde el punto de vista de un naturalista, Flickr se acerca ya a ser un banco de imágenes de especies de flora y fauna que vale la pena tomar en cuenta. No son pocos los botánicos, zoólogos y ornitólogos que han encontrado allí el espacio ideal de intercambio para sus descubrimientos y sus colecciones. Lo mismo ocurre con muchos artistas plásticos, diseñadores de modas, artesanos y hasta chefs y reposteros.

Desde el punto de vista familiar, Flickr ofrece herramientas excelentes para varios grados de privacidad en las fotografías, así como la posibilidad de imprimir hermosos álbumes, tazas, calendarios y otros objetos con las imágenes de nuestros seres queridos.

Como todo en Internet, es sabio respetar no sólo las leyes correspondientes, sino los deseos de quienes crearon cada una de esas 5 mil millones de imágenes. Si usas Flickr como blogger, respeta las licencias que cada usuario ha asignado para sus fotografías. Si es ©, no la uses sin su permiso. Tómate el trabajo de escribirle y pedírsela, especificando para qué la usarás. Te sorprenderá que lo má probable es que consigas el permiso. Y si no, hay cientos de millones de imágenes licenciadas bajo Creative Commons, que te permiten, en general, usarlas sin fines comerciales, atribuyendo el crédito correspondiente.

Tus fotos en Flickr

Tus fotos se muestran en tu galería, que funciona más o menos como un blog: las fotos más recientes son las primeras y van desplazando hacia abajo y hacia páginas sucesivas las fotos más antiguas. Puedes ordenar tu galería en una, dos o tres columnas y escoger mostrar o no tus sets y colecciones.

Los sets son como “álbumes”, son grupos que formas con tus fotos, de acuerdo al criterio que tú decidas. Las colecciones, agrupan tus diferentes sets. En este enlace puedes ver la primera página de mi galería, para que tengas una idea de lo anterior.

Tus fotos pueden exhibirse en el tamaño que tú decidas, desde las pequeñitas de tu página de inicio, hasta el tamaño original, si tú lo permites. Cuando haces click en una foto en tu galería, se abre la página de esa foto, donde le has escrito una descripción, le has añadido tags y donde cualquier otro usuario de flickr (si lo permites) puede dejarte un comentario. También puedes ver tus fotos en la “caja de luz”, lo que hace que los colores sean aún más vívidos. Puedes ver toda tu galería o cualquier set que quieras en forma de “slideshow”. Y puedes enviarle a otras personas el enlace para que vean tus fotos en cualquiera de estas formas.

Flickr ofrece a sus usuarios una herramienta llamada Picnik, para editar sus fotos, hacer correcciones, enmarcalas, etc. En este enlace, encuentras más información sobre lo que puedes hacer con Picnik.

Las herramientas de intercambio social

Tienes una página para tu perfil, donde escoges incluír (o no) toda la información e imágenes que desees. Esta es la mía. No me preguntes por qué está en inglés… es un error que repararé lo antes posible.

Flickr te permite coleccionar contactos, como en Facebook, pero mejor: puedes diferenciar entre contactos, amigos y familiares. Esta función es muy útil porque así, si acabas de encontrar y subir una foto tuya con un año de edad en la bañera, como Dios te echó al mundo (fotos que los padres se empeñan en tomar desde que existe la fotografía y que posiblemente sigan tomando mientras hayan cámaras), y quieres mostrársela a tu madre y a tus hermanos, pero no te interesa que la vea nadie más, simplemente le asignas el nivel de privacidad que corresponde a “apta sólo para familiares”.

Flickr te proporciona una página para tus contactos, amigos y familiares que muestra cuando cada uno actualiza su galería. Desde allí puedes estar al tanto, visitarlos y dejarles un comentario. Si te gusta intercambiar con los demás, puedes convertir tu galería de Flickr en una especie de blog fotográfico y escribir cuanto quieras en cada foto. Luego, tus amigos comentan sobre la foto y sobre lo que has escrito, tú les respondes, conversan….. ya sabes cómo es.

Luego están los grupos. Esta es una función que, personalmente, considero fantástica. (Soy un espíritu social). A través de ella, he entrado en contacto con personas realmente maravillosas, que de otro modo muy difícilmente habría conocido. Y luego de dos años y medio, puedo decir que he hecho muy buenos amigos allí, exactamente como me ha ocurrido en WordPress. Además, he aprendido montones de cosas sobre temas que ni siquiera sabía que me interesaban, como la botánica :-) por estar en un grupo de botánicos aficionados, profesionales y profesionales de renombre incluso.

En Flickr encuentras grupos de absolutamente cualquier cosa. Y si no encuentras el que andas buscando ¡simplemente lo creas! A través de los grupos das a conocer tus fotografías, te encuentras con personas que se interesan por las mismas cosas que te interesas tú, compartes, aprendes, juegas, creas, te diviertes…. bueno, ¡son grupos!

Como habrás notado, esta fue una entrada más bien personal, no técnica. ¡No te explico cómo hacer prácticamente nada! En parte porque, ya sabes, pienso que descubrir por uno mismo cómo funciona algo es un placer que no me gusta robarle a nadie. Pero en parte también porque para mí Flickr es como un amigo, más que como un socio de trabajo, y así como he escrito es como hablamos de los amigos.

Naturalmente, si tienes cualquier pregunta sobre su funcionamiento o sobre alguna función en especial, déjame un comentario y con gusto te ayudaré en lo que esté a mi alcance.

Si aún no tienes una cuenta en Flickr, no lo pienses más, ábrela ahora mismo. Si ya la tienes, me encantará leer tu opinión. Si tienes una cuenta en otro sitio de intercambio de imágenes, como Picasa, Deviant Art o Shutterfly, entre docenas de otros, me interesa conocer tu punto de vista, para comparar las diferentes opciones. Deja un comentario y cuéntamelo.

¿No logras entender cómo funciona WordPress?

He estado investigando lo que la red ofrece en este momento a los nuevos bloggers y lo que he visto continua siendo igual de trágico que hace casi 4 años cuando comencé mi propio blog desde cero: la mayoría de los sitios de ayuda y los tutoriales asumen que ya tienes conocimientos mínimos (y en algunos casos, avanzados) sobre el tema. Y lo cierto es que casi nunca es así.

Si ya llevas un tiempo buscando en la red instrucciones fáciles de seguir sobre el funcionamiento de WordPress, seguramente te has sentido confuso en algún punto. He encontrado que la razones principales de esta confusión parecen ser tres:

  • No sabes que hay dos WordPress: Uno para principiantes y uno para expertos.
  • No sabes por dónde comenzar, no sabes lo que necesitas saber y lo que NO necesitas saber.
  • Piensas que eres torpe o incapaz de entender.

En esta entrada, pretendo ayudarte a solucionar estas tres barreras para que puedas sentirte rápidamente a tus anchas en el océano de datos e informaciones de Internet.

Pues sí, hay dos WordPress

Este hecho puede ser terrible para un principiante. Puede hacer que abandone, con la mayor facilidad. Comienzas a buscar ayuda e información y caes en un sitio que supuestamente te las da y te encuentras que no sólo son complicadas y llenas de términos técnicos incomprensibles, ¡sino que te mandan a sitios que no están en tu blog y te dicen que hagas cosas que no puedes hacer!

Posiblemente te alivie saber que el sitio donde fuiste a dar es un sitio de ayuda para WordPress-punto-ORG. Ese es el WordPress para usuarios avanzados, expertos en diseño y construcción de sitios web. De ningún modo es un sitio para principiantes. El problema es que no te lo dicen por ninguna parte.

Así que éstos son los primeros datos que necesitas conocer:

Hay dos WordPress.

WordPress.com es para principiantes, también para personas que aunque tengan conocimientos avanzados, no se dedican al desarrollo de sitios web ni a la programación y finalmente, para las personas que no están interesadas en un blog comercial. Yo estimo que esto incluye a más de un 80% de los usuarios.

WordPress.org es para el 20% restante. Así de simple.

¡Sin embargo, el 80% de los sitios y artículos de ayuda sobre WordPress se dirigen a los usuarios de WordPress.org! Es una locura, pero así es como es.

Mi blog es un blog de ayuda para usuarios de WordPress.com y está a tu disposición.

Lo creas o no, hay cosas que NO necesitas saber

Al comienzo, cuando nada sabemos, es bien difícil determinar lo que necesitamos saber y lo que nos estorbará en el proceso.

El querer saberlo todo en 10 minutos –ojalá en menos– nos conduce casi siempre a la mayor de las confusiones.

Si estás comenzando un blog por primera vez, comienza desde cero.

En este enlace tienes la ruta, paso a paso, incluyendo aquellas cosas que necesitas saber en este momento y aquellas que, por ahora, más te vale ignorar.

¡No eres torpe!

Ni “espeso”, como dicen en España, ni incapaz. Ni, mucho menos, estúpido.

El simple hecho de querer comunicar al mundo tus ideas, las cosas que para ti son importantes, tu propio punto de vista sobre algo, es algo que te coloca en cierto nivel por encima de de la mayoría de las personas. Esto es importante y nunca debes desestimarlo.

Hay algo que siempre les digo a mis lectores y a todas las personas que se me cruzan en el camino: el trabajo de tus enemigos es hacerte creer que vales menos de lo que vales y que puedes hacer mucho menos de lo que puedes realmente. Déjalos que hagan su trabajo en paz. Por favor, no los ayudes.

No te digo nada de esto “para que te sientas bien” ni para “elevar tu autoestima”. La única razón de que incluya este punto aquí, es porque esas consideraciones tuyas de torpeza o de incapacidad, hacen que mi trabajo sea más duro y que los resultados tarden más tiempo en manifestarse. Se me hace más difícil ayudarte si las pones en el medio.

La verdad pura y simple es que eres capaz de hacer cualquier cosa que desees. Cualquier ser humano lo es, por definición. Y sé que, en el fondo, lo sabes muy bien. Así que hazme un inmenso favor y háztelo a ti también: busca unas pinzas de tamaño mediano o grande, agarra todas esas consideraciones, dondequiera que las encuentres (tratando de no respirar cerca, ya que huelen muy mal) y deposítalas donde van: en el cesto de la basura. Entonces ya podemos trabajar juntos y obtener magníficos resultados. ¿Puedo contar con que lo harás?

Facebook y los reencuentros

Hace mucho que tenía pendiente una expedición a Facebook. La razón: secuestros aparentemente voluntarios de amigos propios y ajenos. Recientemente, tuve que prestarle mi hombro a varios amigos que se quejaban amargamente porque Facebook les había arrebatado amigos entrañables. Algo similar escuché de padres que habían perdido a sus hijos y de novias que habían perdido a sus novios entre las garras virtuales de esta red.

Yo pensaba que exageraban, hasta que me pasó a mí. Así fue que decidí investigar de qué se trataba todo el asunto, me dispuse a explorar a fondo las entrañas del monstruo a fin de conquistarlo y, quizá, de paso, rescatar a algún rehén, por más feliz que viviera en su cautiverio.

Facebook y yo

Tenía cierta idea de por dónde andaba la cosa, ya que hace unos tres años, después de haberme estado resistiendo por meses y meses, había cedido a la tentación, abriendo una cuenta. Novata al fin, comencé de inmediato a agregar, a manos llenas, nombres a mi lista de amigos, suscripciones a páginas de toda clase de cosas que me gustaban, así como un sinfín de pequeñas, tiernas y amables aplicaciones (M dice que son como gremlins), para enviar plantas en maceta, galletitas virtuales y abrazos. Muy pronto sucedió que entre mis amigos verdaderos tenía más de una docena de “amigos” que no tenía la menor idea de quiénes eran; quería borrarlos, pero no me sentía capaz de hacerlo (cuestión de modales); no me sentía cómoda sabiendo que podían ver y leer mis fotos y escritos algo más privados. Por otra parte, había momentos en que dedicaba un tiempo y una atención excesivos a informaciones y comunicaciones que, la verdad sea dicha, no me interesaban realmente. Hasta que a las dos semanas de haberme inscrito, opté por retirarme abruptamente. Había perdido todo posible control.

Así que esta vez decidí buscar refuerzos. Y hacer de la expedición un “dos contra uno” a fin de garantizar el éxito. Le pedí a mi querida amiga M que me ayudara, como scout de avanzada; que le dedicara una hora al día a esta red y que hiciera, además, una pequeña encuesta entre sus amigos, cosa que llevó a cabo impecablemente.  Cada tres días me daba un informe de avance y cuando logró establecerse por 3 semanas en pleno territorio enemigo, luego de comprobar que su cordura y sensatez seguían intactas, incluso al pasarse dos o tres días completos sin entrar, dimos por concluido el experimento. Habíamos recogido información muy valiosa y nos dedicamos a analizarla cuidadosamente para extraer toda posible enseñanza, ya que no logramos extraer al cautivo en cuestión. No tuvimos corazón de intentarlo siquiera, de lo feliz que se veía.

Las enseñanzas aprendidas

Como casi todo en la vida, Facebook tiene cosas buenas y malas, algunas de por sí, algunas que son consecuencia de un mal uso.

Mi conclusión general es que es posible hacer trabajar a Facebook para ti, siempre y cuando se trate de algo relacionado con el propósito para el que se creó: servir de puente para reencuentros con viejos amigos y viejos amores. Indudablemente que en cuanto a esto funciona y muy bien. No los encontrarás a todos, pero sí a unos cuantos; aunque la cantidad que encontrarás parece ser inversamente proporcional a tu edad y, por ende, a la necesidad que puedas tener de este servicio.

Aparte de las cuestiones de sentido común y seguridad que aplican a cualquier servicio de red en la navegación en Internet (cosas elementales, como que NO pones tu número de tarjeta de crédito ni de teléfono en tu perfil); algunas conclusiones puntuales, fruto de nuestra observación, experiencia directa y respuestas a la encuesta fueron:

  • Si buscas a alguien, lo encontrarás. Medio mundo está en Facebook y conoce a la otra mitad que no está. Es impresionante. Pienso que a esto debe su éxito. Pocas empresas logran siquiera acercarse a su propósito básico y las que logran alcanzarlo o se encaminan hacia él sin grandes desvíos, tienen asegurada una larga existencia.
  • Si eres del tipo de persona que le gusta profundizar en las relaciones, tómalo con calma. Disfruta los reencuentros al máximo y cuando haya pasado la euforia inicial, cultiva la recién hallada relación en otro espacio. Facebook es sólo para conversaciones casuales y superficiales. Si buscas algo más allá, no lo encontrarás allí.
  • Si te gusta escribir y la comunicación de doble vía, abre un blog o usa tu correo. Facebook es más para las personas que prefieren ser receptores en la comunicación. Si eres de los que les gusta originar comunicación, verás que puedes publicar y republicar todo lo que quieras, pero tarde o temprano, la falta de respuesta te hará sentir frustrado.
  • Si le das un mínimo valor a tu privacidad, sé selectivo con los amigos que aceptas, las páginas a las que te suscribes y las aplicaciones o juegos a los que das cabida. Es muy desagradable borrar a alguien que has aceptado como “amigo” (y casi imposible de hacer, por el sentimiento de culpa). Pero, créeme, tarde o temprano querrás no haber aceptado a unos cuantos.
  • Si aprecias mucho tu privacidad, acepta a primer impulso sólo a los que son verdaderamente tus amigos –esos que no te importaría que te vieran en ropa interior– y las demás solicitudes déjalas en espera por tres o cuatro días. No pasará nada malo. Si luego de ese tiempo todavía estás seguro de querer tenerlos en tu lista, acéptalos; si tienes la menor duda, no lo hagas. Esa persona no sabrá a qué se debe y es parte de las reglas del juego, no pasa nada. A mí no me aceptó todo el mundo. La aceptación no es obligatoria.
  • Facebook aún no tiene “niveles” en cuestión de privacidad. De ser posible, no mezcles en tu cuenta contactos profesionales con amigos de infancia, por ejemplo. No tengas la menor duda de que estos últimos te etiquetarán en fotos que no querrás de ningún modo que tu jefe vea.
  • Si buscas promover una idea, puedes tener éxito o no, dependiendo de lo que se trate. Una causa o campaña de cierta trascendencia sólo funciona si se contrata a alguien que se dedique a promoverla a través de ese medio. El nivel de interés y participación de los usuarios de Facebook en las “causas” que se promueven en esa red es directamente proporcional a su trivialidad y falta de propuestas.

Para finalizar, te dejo con la historia del rehén que fuimos a buscar M y yo, una hermosa historia escrita hace pocos días, y comprenderás por qué nos retiramos en puntillas, luego de decidir dejarlo en paz…. por un tiempo al menos.