Escribir, sí, pero ¿para quién?

Escribir, sí, pero ¿para quién?

Si tienes al menos un año con tu blog, te has hecho esta pregunta siquiera una vez. Es el tipo de cuestionamiento que puede o no ser retórico, dependiendo de la orientación de tu blog. Como los bloggers con blogs comerciales no pasan mucho por aquí, asumo de entrada que tu blog es:

  • de tipo personal (tus aventuras en el oficio de vivir),
  • relacionado con el arte (literatura, fotografía, artesanía, diseño….),
  • sobre la comunicación (de doble vía),
  • para brindar información (correcta), y/o
  • para ofrecer algún tipo de ayuda (honesta).

¿Para quién escriben los bloggers?

Un blogger amigo opina que a veces escribimos como un intento de auto-explicarnos.

He leído a unos cuantos que afirman escribir sólo para sí mismos.

Algunos escriben para quien quiera leerlos, para nadie en particular, para “el mundo”…

Otros, para un segmento muy particular que determina el tipo de blog; por ejemplo, profesores que tienen blogs de tareas y escriben para su grupo de 30 o 40 alumnos.

He visto también que nuestros destinatarios cambian con el tiempo. Me sucedió a mí y a otros bloggers también les ha ocurrido: comenzamos dirigiéndonos a determinado público y terminamos escribiendo para otro muy diferente.

A veces escogemos el público incorrecto. Conozco una blogger que cometió el grave error de dirigir su blog al dueño de su corazón y unos meses después, a falta de la respuesta esperada, terminó por cerrarlo con una cantidad considerable de frustración y sufrimiento de por medio. Otro blogger esperaba una respuesta arrolladora de un público que sólo existían en su imaginación: clientes para el producto que ofrecía. Terminó de igual manera. Como éstas, hay muchas otras historias

¿Hay una respuesta definitiva a la pregunta “para quién”?

Claro que la hay. Cada blogger tiene la suya. Pero lo importante es que tu respuesta FUNCIONE PARA TI. Y “funcione” significa algo muy simple:

  • ¿tu blog te está dando más alegrías que penas?
  • ¿te sientes cómodo/a con el tipo y la cantidad de gente que te lee, que comenta en tu blog, que te sigue?
  • ¿sientes que podrías continuar como vas por un tiempo indefinido?

Si tu respuesta a esas tres preguntas es “sí”, entonces funciona: estás escribiendo para el público adecuado. No es más complicado que eso.

Si dudas o respondiste “no” a una o más preguntas, entonces puede serte útil alguna de las lecciones que yo misma he aprendido (o comprobado) en los años que llevo en este oficio:

Cinco lecciones que he aprendido sobre la marcha

  1. Siempre es mejor comunicar que no comunicar. Mi padre siempre me decía: “si uno no tiene nada que decir, lo mejor es mantener la boca cerrada”; esto es cierto en parte, pero sólo a corto plazo. Cuando no estás obteniendo la respuesta esperada, o tus propios silencios se hacen cada vez más largos o frecuentes, ha llegado la hora de un cambio (antes de que sea demasiado tarde) en la forma o frecuencia del mensaje, o en el público al que lo diriges.
  2. La comunicación siempre llega a su destinatario. Esto ocurre siempre, tarde o temprano. Puede tomar semanas, meses o años, pero la comunicación siempre llega. Por la misma razón, si escribes para “nadie en especial” allí mismo llegará tu comunicación: A NADIE.
  3. “Para nadie”, “para todos” y “para cualquiera” son sinónimos. Cuando se trata de una comunicación estas tres categorías significan lo mismo: ausencia de destinatario. Sucede lo mismo que cuando envías una carta sin dirección: termina de regreso en tu buzón o en la papelera de la oficina de correos.
  4. “Escribir para uno mismo” es un ejercicio sin sentido o, al menos… raro. Hay actividades que se inventaron para realizarse a solas y otras, para hacerse entre dos o más. La comunicación es de estas últimas. Hay gente que juega “solitarios”, hay quienes disfrutan una partida de ajedrez consigo mismos, hay personas que hablan o bailan solas… No es que no sea legítimo, pero sucede a menudo que comienzan a hacerlo a falta de compañía y terminan acostumbrándose. En estos casos no la pasan nada bien, independientemente de lo que digan o escriban.
  5. Tus lectores potenciales se cuentan por millones. Según datos de la Wikipedia, en 2010 Internet tenía cerca de 2 mil millones de usuarios. Según mis cálculos, para el año pasado había unos 427 millones de usuarios de habla hispana. Así, difícilmente un blogger pueda no tener lectores. Todo se reduce, entonces, a afinar la puntería y dirigir lo que escribes a una pequeña parte de ese universo de navegantes.

En caso de que te lo preguntes, yo escribo para ti. Para ti y para cada uno de mis lectores: bloggers aspirantes, novatos o profesionales que pertenecen, en general, a las categorías de la primera parte de esta entrada y tienen ciertas características de las que por ahora no voy a hablar (una pequeña dosis de misterio nunca está de más).

Y tú ¿para quién escribes?

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