Gracias, Steve

Por M


Pocas entradas me han dado tanto trabajo. Llevo más de 4 días dándole vueltas y eso es un record del que no me siento orgullosa. En un arranque de masoquismo llegué hasta a ponerme a leer lo que se ha escrito a partir de la renuncia de Mr. Jobs a su puesto de CEO de Apple. El resultado fue un deseo irrefrenable de matar a todos los que han escrito sobre el tema, con apenas dos o tres excepciones.

Una de ellas fue el “popular novelista y periodista británico” Tony Parsons (?) quien escribió en su Twitter que Mr. Jobs era el Leonardo da Vinci de nuestra era, lo cual a primera impresión me pareció una blasfemia; a segunda, ya no tanto, pero aún así no me siento cómoda con la comparación. Está bien, está bien, lo diré: Steve Jobs es Dios, pero Leonardo…. bueno…. Leonardo es Leonardo Da Vinci.

Sin embargo, el Señor Parsons, de quien no había tenido el gusto de oír anteriormente, también escribió algo lo suficientemente simple como para ser una verdad tan grande como un templo:

“Gracias: sin ti, todo habría sido feo, difícil y aburrido”.

Así que ya que suscribía cada letra, decidí basar en este agradecimiento mi entrada.

Para quienes pasamos más (o muchísimo más) de la mitad del tiempo en que estamos despiertos frente a la pantalla de una computadora, este “todo” tiene un significado muy particular. Quiere decir, al menos en mi caso, algo bastante cercano a un absoluto. Y desafortunadamente, es algo que he comprobado de primera mano, más de una vez he debido usar una pc….

Si yo hubiera escrito la frase del Sr. Parsons, también habría colocado la consideración estética en primer lugar. Igualmente lo habría hecho Mr. Jobs. Quien conoce su historia sabe que debió caminar contra viento y marea por muchos años a fin de mantener tal consideración por encima de otras. Hacerlo requirió coraje, determinación y persistencia, al menos en los inicios. Muy pocas personas dedican atributos como estos a la defensa de la belleza y nadie, absolutamente nadie más, lo había hecho antes en el campo de la informática. El por qué la estética es algo tan importante es un tema que trasciende el propósito esta entrada. El hecho es que lo es. Y como finalmente llegó a demostrarse a partir de 1998 con el furor creado por los productos de Apple, la estética no sólo es algo vital para los artistas de profesión, sino para cada miembro de nuestra especie.

En cuanto a lo difícil, pienso que la tasa de analfabetismo en informática –incluyendo personas que llegan hasta a declararse discapacitadas en el tema– corresponde en un 100% a usuarios de pc. Ningún usuario de Mac puede ni quiere detenerse en el descubrimiento, el aprendizaje y la práctica de su equipo hasta haber alcanzado niveles muy por encima del promedio en eficiencia y capacidad. Tampoco tendría por qué hacerlo. Muy pocos usuarios de Mac subutilizan el software o el hardware del que son dueños, todo lo contrario. Porque lo cierto es que es un verdadero placer usar cualquier aparato marcado por la manzana; es como si de alguna manera se integrara al propio cuerpo y se volviera una extensión de él. Lo mismo ocurre con los programas y sistemas operativos creados para Mac y para Apple en general: funcionan como una extensión de la mente del usuario. Están pensados para ser y funcionar de esta manera.

Por la misma razón, es imposible aburrirse con ellos ni de ellos. Además, el factor de innovación presente en todos los productos ideados por Mr. Jobs y construidos por Apple es un estándard en estos momentos, a tal grado que las copias tardan apenas semanas en aparecer en el mercado. Nunca comprenderé por qué alguien querría una copia pudiendo tener el original, pero supongo que eso también es parte de la condición humana.

Eso es todo por mi parte, sólo quería darte las gracias. Esta entrada no es una despedida. No sólo porque (como cualquier Dios que se respete) eres inmortal, sino porque no te has ido a ningún lado; ni yo tampoco. Tú sigues siendo el Presidente de la Junta en Apple y yo continuaré escribiendo, mientras viva, sobre un teclado con una manzana en la base.

Estética y antiestética

El mundo en que vivimos en este momento, parece uno por completo diferente al mundo en el que nací y viví una juventud muy feliz y aventurera. Y la diferencia no es para bien. Muchas veces he pensado en esto en los últimos años. Es un tema de discusión permanente con mi vecino, uno de los pocos temas en que el acuerdo no parece posible. Porque el cambio principal, desde mis ojos, no está en la tecnología, para mí eso es un avance. No está tampoco en “la preponderancia de la democracia”, ya que considero tal “preponderancia” por completo ficticia. El gran cambio, el retroceso, está en el grado de felicidad al alcance de la mano de cualquier persona.

Esto se refleja de mil maneras en nuestra cultura, en nuestras relaciones, en nuestra cotidianidad. Pero para mí se refleja, sobre todo, en el concepto de la estética, de lo que se considera hermoso y de lo que no. Me atrevo a afirmar que nos encontramos en una Edad de Oro de la Antiestética.

Una de las manifestaciones que encuentro más evidentes es la moda, la ropa que ha estado de moda en los últimos 10 años; no voy a museos ni a conciertos todos los días, pero a diario veo personas vestidas. No me refiero a la Alta Costura, las estrambóticas creaciones de los modistos nunca se hicieron para vestirse, sino para marcar tendencias. En algún momento en los últimos 5 años, luego del penoso intento de recrear los años 60-70 y la moda hippie, ha habido una especie de revival de los años 50-60 donde predominan los diseños psicodélicos con gran profusión de espirales, pero utilizando espantosas combinaciones de colores con predominio del turquesa-chocolate y el rosa-chocolate. Y esto, en algún momento, llegó a encontrarse en todas partes. Las personas compraban esta ropa y se la ponían como si nada. Colocaban manteles en sus mesas con estos colores y diseños y pintaban sus casas con ellos. Creo que nunca en toda mi vida he visto una combinación de color más horrenda, pero no se trata de mi percepción sobre el color. Hay ciertas reglas sobre esto que se han usado durante siglos, existe una teoría del color. Hay reglas mínimas sobre composición, sobre efectos visuales, sobre proporciones que cualquier diseñador o artista conoce.

Podría escribir y dar ejemplos sobre la horripilancia en el vestir durante horas y horas, pero esta no es una entrada sobre modas.

Está la arquitectura, donde los detalles de herrería y ventanas –por ejemplo– siguen esta tendencia decadente. Está la música, está el cine, están las artes plásticas….

Nuestra cultura ha descendido notablemente en su posición en la escala de las emociones. Lo “bello” parece ser, cada vez más, lo que se aproxima a la muerte: alas de ángel, cuchillos y calaveras, disimulados por intrincadas espirales en diseños de camisetas; estructuras cada vez más masivas –que recuerdan a panteones– en las nuevas edificaciones y hasta en el diseño de los vehículos. La sangre, lo roto, lo podrido, lo corrupto son los temas que ocupan espacios cada vez mayores en los intereses y en los gustos de las personas; desde la vestimenta, hasta las conversaciones, desde la música hasta el diseño web, pasando por cada una de las expresiones del arte.

Dicen que nunca es más oscuro que cuando va a amanecer. Puede que sea cierto, pero también es cierto que la “Segunda Venida de Leonardo da Vinci” no es lo que nos va a salvar de esta Edad de Oro de la Antiestética. Por cierto, luego de la película protagonizada por Tom Hanks, no me extrañaría que una parte no tan pequeña de la Humanidad considere ahora a Leonardo como algo muy distinto al creador excepcional que fue y lo asocie más bien con oscuras y viciadas tramas político-religiosas, dignas del programa de televisión Primer Impacto.

Pero lo cierto es que las cosas no cambian por sí mismas. Las cambiamos cada uno de nosotros con nuestra visión, con nuestras acciones y con la falta de ellas. Por ejemplo, un blog, en manos de un artista, es un arma letal de cambio. Insuficiente, por supuesto, pero sucede que la estética es un asunto contagioso y, como la Verdad, tiende a prevalecer. La razón de que las modas sean modas es que alguien las propone y hay millones ansiosos de seguirlas ciegamente. Cada uno de nosotros puede dejar de ser un seguidor y convertirse en el ejemplo a seguir, para empezar…

4 claves en la apariencia de tu blog

Hay miles de cosas que pueden decirse –y se dicen– sobre la apariencia de un blog. En esta entrada te presento mi propia experiencia, comprimida en cuatro claves simples y realizables, sin importar tu grado de experiencia como blogger; aplican para todo el mundo. El contenido de tu blog es, sin duda, lo más importante. Pero en cuanto a su apariencia, los puntos clave se enumeran a continuación, más o menos en orden de importancia:

1. Orden y claridad

Cuando un navegante llega a tu blog, lo primero que necesita es saber dónde está y a dónde ir. Como cuando te bajas de un avión en un aeropuerto desconocido: orientarte es lo primero. Ten en cuenta que el navegante no necesariamente llega a tu página de inicio, Google puede enviarlo a cualquier punto de tu blog y tú tienes sólo unos segundos para que se sienta a gusto y quiera quedarse o simplemente haga click en la flecha de “Regresar” de su navegador. 

Hay tres elementos de tu blog que trabajan para que ese navegante se quede: El título, el subtítulo y la barra de navegación (o el menú).

  • El título de tu blog debe comunicar a los navegantes que quieres atraer lo que tú quieres que sepan sobre tu blog. Puede ser poético, tecnológico, misterioso…. pero debes saber que si es muy poético o muy tecnológico o muy misterioso, perderás un buen número de potenciales lectores. Por ejemplo, si tu blog se llama “HTML 5 y la Web 2.0”, nadie que no sepa lo que eso significa se detendrá más de medio segundo cuando lo lea.
  • El subtítulo es una gran ayuda para aclarar el título y describe tu blog un poco más allá. Pero ten en cuenta que no en todas las plantillas (temas) el subtítulo es visible. En mi blog, el subtítulo es “Kindergarten y primaria para bloggers de WordPress.com”. Así quedan fuera, automáticamente, preguntas sobre otros sistemas de los que nada sé. El subtítulo por defecto de los blogs de WordPress.com es “Just Another WordPress Weblog” (Uno de tantos blogs de WordPress).
  • De la barra de navegación he escrito bastante. El factor clave aquí es la SIMPLICIDAD. Mientras menos elementos incluyas en tu barra de navegación, mejor. Antes de incluir en tu barra uno de los 25 o 30 widgets que WordPress pone a tu disposición hazte la pregunta: ¿Un lector que no sabe nada sobre mí, necesita esto o le interesa esto?. Dale un vistazo a la primera sección de esta entrada; es una guía para descongestionar tu barra de navegación.

2. Fluidez

A los navegantes de la web en general les gusta la velocidad. Han sido muy malcriados, lo quieren todo al alcance de la mano y con el mínimo esfuerzo. Por eso tu blog necesita fluidez. La fluidez podría definirse como la sabia combinación de información necesaria y útil y la carencia de obstáculos y distracciones.

  • Información necesaria y útil. Tus potenciales lectores no quieren pasar 5 minutos buscando quién eres tú o de qué se trata tu blog. Aquí volvemos al elemento Navegación. Es importante que uses categorías o tags (o ambas) para que los navegantes sepan qué tienes para ofrecerles. A veces el widget “Mensajes y páginas populares” (en mi blog se llama “Favoritas de mis lectores”) les ayuda a decidir qué ver primero… lo popular siempre es lo más popular, aunque suene a perogrullada.
  • Obstáculos y distracciones. Estos elementos dificultan la fluidez. Mientras más elementos haya en tu blog (anuncios, mapas, enlaces, calendarios, íconos de compartir, estrellas, música que hay que apagar porque desagrada, banners, botones, enlaces a redes sociales y un largo y nutrido etcétera), menos fluidez presentará a la navegación. Elimina todos los que puedas…. y unos cuantos más.

3. Estilo

Esta parte es muy simple. Es TU blog, es tu casa. Debe parecerse a ti o, al menos, a la imagen que quieres proyectar ante los demás. Esto incluye cosas como la buena (o mala) ortografía, los colores y el “look” que te gusta tener… es exactamente como vestirte para una reunión informal entre amigos o en familia, para una junta de negocios, o una presentación a un cliente, dependiendo del tema de tu blog.

¿Quieres lucir amigable? ¿distinguido/a o elegante? ¿profesional? ¿moderno/a? ¿confiable? ¿deprimido? ¿amenazante?…. las posibilidades no son infinitas, pero sí son muy numerosas. Dependiendo de lo que quieras como resultado final, usarás la plantilla que mejor se ajuste, la rediseñarás si manejas CSS y usarás (o no) elementos gráficos para ilustrar tus entradas.

4. Estética

Sobre el tema de la estética tengo planeada una serie de dos o tres entradas, por lo que no abundaré en este punto. Es, definitivamente, una cualidad subjetiva. Y es muy cierto aquello de que “está en los ojos del que la ve”. Pero como saber esto NO resulta útil a la hora de diseñar nuestro blog, necesitamos otra clase de enfoque.

La estética debe servirte como imán para atraer a cierta clase de visitantes frecuentes. Si quieres lectores Emos o góticos, pues definitivamente debes escoger una plantilla negra y escribir sobre la dulzura de la muerte e ilustrarla con “hermosas” imágenes de jóvenes desangrándose o con ojeras que les llegan a las rodillas. Si tienes un blog ecológico y quieres lectores interesados en la ecología, necesitas imágenes sobre las maravillas de la Naturaleza como marco a tus entradas de denuncia y activismo.

Creo que ya entiendes lo que quiero decir.

La estética depende de nuestra posición en la escala de las emociones. La estética de los amantes de la acción y la aventura es completamente diferente a la estética de los filósofos contemplativos y es, a su vez, muy distinta de la de los críticos furibundos y a la de los fans de los vampiros, que tan de moda están últimamente.

Por cierto, si alguna vez te preguntaste por qué mi blog es tan “raro” y no se parece en nada a los blogs de tecnología web, aunque lo es en esencia, pienso que después de esta entrada podrás encontrar por ti mismo/a la respuesta. Considéralo un pequeño examen. :-)

La estética Apple: los nuevos juguetes de Mr. Jobs


Steve abstract, iPad background por Graphic Leftovers

Anteanoche, por primera vez, tuve la oportunidad no sólo de ver la Keynote de Steve Jobs el mismo día que se colocó online, sino de verla completa (87 minutos) y de entender cada palabra.

“Keynote” es el nombre de las presentaciones que hace el archifamoso CEO (algo así como Director Ejecutivo) de Apple, la compañía que inventó y comercializa las Macs, los iPhones, los iPods y los iPads. Absolutamente todo el mundo quiere tener estos juguetes, es una verdadera lástima que por una u otra razón, muchos prefieran emular a la zorra aquella, la de las uvas…..

Ya para hoy, además de la Keynote en sí que está disponible en el sitio de Apple (que por cierto hoy amaneció rediseñado, con un hermoso fondo de papel), hay varias reseñas sobre los nuevos productos lanzados durante la Keynote y unas cuantas crónicas en español en la red, de las cuales mi favorita está en este enlace. Te remito a ellas si quieres saber todo lo que se anunció con algo del sabor inconfundible a manzana (del que carecen casi todas las reseñas “objetivas” o “tecnológicas”), sin tener que pasarte una hora y media frente a la pantalla, viendo y escuchando a Mr. Jobs, tan entusiasta como de costumbre, tal como un niño con zapatos nuevos.

Porque lo que quiero contarte no es sobre los iPods en sí, ni sobre AppleTV, ni sobre por qué estos modelos son mejores o peores que sus predecesores. Sino sobre lo que me impresionó al punto en que no he podido cerrar la boca, 36 horas después. Que es la razón básica (y secreta hasta este momento) de por qué uso Macintosh en vez de Windows desde que por primera vez tuve una computadora, hace un par de décadas atrás. Que es la misma razón de por qué estoy considerando seriamente hacerme de un segundo iPod, y la misma que hace que tantos usuarios de Mac te digan sin el menor empacho: “¡Por supuesto que sí, Mac es mi religión!” Naturalmente, yo no llego hasta el punto de considerar a Apple mi religión ni a Steve Jobs mi salvador personal y dudo que lo haga en el futuro, es una cuestión de temperamento. Sin embargo, luego de ver esta Keynote me ha quedado clarísimo el por qué tantos usuarios de Mac lo dicen en broma sólo a medias.

Se trata de la estética de Apple. Pura y simplemente.

Son, indiscutiblemente, los productos de mayor calidad del mercado. Posiblemente los más innovadores. También es cierto que sus acciones de marketing no pueden ser más acertadas. Todo eso es verdad. Pero lo que te atrae irresistiblemente, como la resaca de una ola, lo que te embruja, lo que te derrite, lo que hace que sacrifiques otras cosas para obtener ESA marca, no es la calidad (o al menos, no es sólo la calidad), no es la innovación, no es el status que viene por añadidura, no es el marketing. Es la onda estética que fluye desde cada uno de sus aparatos hacia ti. Es algo intangible y difícilmente explicable con palabras. Pero es inconfundible cuando se experimenta. Yo lo he sentido en muchas ocasiones, la penúltima vez fue cuando tuve en mis manos un MacBook Air por primera vez. ¡Empecé a flotar sobre nubes rosa en ese mismo instante! Escribiendo con toda franqueza, la emoción es lo más parecido que he experimentado a enamorarme.

Desde luego, el tema de la estética no es igualmente importante para todo el mundo. Especialmente, en las últimas 3 décadas, donde parece haber una campaña planetaria para desaparecer todo rastro de belleza de la faz de la Tierra, reemplazándola por la fealdad más horrorosa en toda clase de campos; desde la Moda hasta la Arquitectura, desde el Cine hasta las Artes Plásticas, desde la Música hasta el Arte Culinario. Vivimos actualmente en una anti-Edad de Oro en nuestra civilización, en cuanto a Arte y Humanidades y el pronóstico para el futuro en ese sentido, dista mucho de ser halagüeño.

Por esa razón, me parece aún más valioso el aporte de Apple, un aporte que nunca ha dejado de estar presente mientras Steve Jobs ha estado presente. La estética es y siempre ha sido blanco de ataques. Por eso es algo que debe defenderse a toda costa. La civilización depende de su permanencia.

La Keynote comenzó y terminó con un fondo de una guitarra con el agujero en forma de manzana. Era, claro, un evento dedicado a la música. Tuve la oportunidad de escuchar por primera vez una canción de Coldplay, con cuyo vocalista concluyó. Antes de presentarlo, Mr. Jobs hace una breve reflexión sobre “por qué hacemos lo que hacemos” que, a mi modo de ver, confirma todo lo que te acabo de contar. Vale la pena que te muestre al menos esa parte.