Las palabras

Hace unos días estuve buscando información en Internet sobre las herramientas básicas de un blogger. No podía dar crédito a mis ojos ante lo que encontré. ¡No sólo desconocía el 90% de lo que se entiende por “herramientas”, sino que por ningún lado aparecía lo que yo consideraba que eran nuestras herramientas principales!

Siempre he pensado que tales herramientas son las palabras. Acabo de enterarme de que esta es una idea muy, pero muy extravagante. Las “herramientas que cualquier blogger debe conocer” son una lista interminable de artilugios para medir el tráfico y “aumentarlo”; una serie de juguetitos que instalas en tu barra de navegación para congestionar tu blog hasta lo indecible; unas cuantas opciones de colocación de anuncios y publicidad… cosas como ésas. Jamás lo habría imaginado.

Así que decidí que más me valía cambiar la orientación de mi artículo y no llamarle “herramientas” a algo como las palabras.

La materia prima para cualquier blogger

Las palabras son tu materia prima. A través de tus palabras transmites (o no) lo que quieres comunicar y a través de las palabras de tus lectores (o la falta de ellas) puedes tener una idea de la suerte que corrieron las tuyas.

Y como en cualquier arte u oficio, existen ciertas reglas y técnicas para usar, combinar y recombinar nuestra materia prima, a fin de crear un efecto que se asemeje lo más posible al que esperamos.

Cuando comencé en estos afanes, no dejaba de horrorizarme el mal uso de las palabras en las redes sociales. Se le llamaba, incluso, “nuevas lenguas” a engendros idiomáticos que no eran otra cosa que el resultado de la más absoluta incapacidad de comunicarse por escrito, debido a una profunda ignorancia de las reglas de gramática y ortografía de nivel de primaria. Luego, creo que me acostumbré o quizá dejé de prestarle una atención que el tema, definitivamente, no merecía.

El caso es que hay tres elementos clave que un blogger profesional (o aspirante) realmente debe saber y manejar al dedillo respecto a su materia prima, a fin de que su blog sea un aporte a la blogósfera y no un agente tóxico, corrosivo o contaminante.

LUEGO DE manejar estos elementos con soltura y, por qué no, hasta con cierto estilo, es que podría tener algún sentido preocuparte por cosas como el tráfico, los anuncios o los juguetes para tu barra de navegación.

Tres cosas que necesitas saber al derecho y al revés

  • Significados y definiciones. Las palabras representan ideas y conceptos. Si desconoces o malentiendes la idea que una palabra representa, nunca podrás usar esa palabra adecuadamente, no podrás comunicar con ella ni comprender la oración o párrafo donde ésta aparezca. Si desconoces o malentiendes el significado de un gran número de palabras en un tema, el tema en su conjunto se volverá incomprensible para ti y no podrás HACER nada con él ni en él.Más aún, tu nivel de inteligencia es inversamente proporcional al número de palabras cuyo significado desconoces o malentiendes. De lo que se desprende, afortunadamente, que el sólo hecho de aclarar correctamente el significado de estas palabras, te hará más inteligente y más capaz como blogger. Podrás hacer más cosas y las harás cada vez mejor.
  • Ortografía. Las palabras se escriben de determinada forma, a fin de significar lo que significan. “A ver si” significa que estamos a la expectativa de algo, “Haber si” aunque suene igual, no significa nada, excepto que tienes un malentendido con la palabra “haber” y la expresión “a ver”.
  • Gramática. Las palabras se usan y se combinan de una manera determinada para que el conjunto resulte comprensible e, idealmente, agradable. Esa es toda la función de la gramática. A pesar de ello, es uno de los temas más odiados dentro de la materia de Español. Y no es para menos, los profesores hacen esfuerzos sobrehumanos para que resulte el tema más incomprensible e inútil del mundo. Al principio, yo pensaba que era “de maldad”. Luego de haber estado capacitando a más de 2,200 maestros durante un año, a través de talleres sobre la Tecnología Hubbard de Estudio, comprendí que era por sus propias carencias e incomprensión sobre el tema.Lo cierto es que la gramática es algo muy sencillo. Es como las recetas de cocina. Cuando estás aprendiendo a cocinar, las sigues al pie de la letra. Cuando eres un experto, ya no las necesitas: has creado tu propio estilo, pero ya fruto del conocimiento y la práctica, no de la ignorancia.

Cómo lo haces

Con respecto a los significados y definiciones, si tienes dudas, consulta siempre un diccionario adecuado a tu nivel y al tema sobre el que lees o escribes. En Internet hay cientos de ellos. Si NUNCA tienes dudas, el problema puede ser grave. Necesitas leer (libros) al menos dos horas diarias durante un año o dos. De los tres elementos recién mencionados, éste es el más importante. Lo más pronto posible escribiré una entrada para darte más detalles sobre cómo aclaras correctamente y comprendes el significado de una palabra.

En cuanto a la ortografía, el manejo es muy parecido al de las definiciones: si tienes la más mínima duda, consulta siempre el diccionario. Si NUNCA tienes dudas, ya sabes…. ¡a leer se ha dicho!

Finalmente, acerca de la gramática, posiblemente no me creas, pero lo mejor que puedes hacer es buscar un libro de texto de 3ro o 4to de primaria y comenzar desde allí hasta secundaria, buscando y aclarando cada término del que no puedes dar una definición con soltura. ¡Y te vas a sorprender! En Internet también aparece material útil sobre este tema. Sólo asegúrate de que se dirige a niños. Los otros, son incomprensibles para cualquier ser humano que no tenga un postgrado en lingüística.

Espero que esta entrada pueda serte útil, a pesar de haber empleado 968 palabras para escribirla.

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Sobre Flickr

Para completar mi pequeña ronda sobre las redes sociales, he dejado lo mejor para el final.

Mi historia con flickr no es tan antigua como la de mi querida amiga M, que fue quien me introdujo en el mundo de las imágenes digitales. M es diseñadora gráfica hace muchos años, desde antes que existieran las computadoras personales, si es que alguien puede imaginar algo así (claro, era casi una niña en aquellos años, siempre fue muy precoz). Ella me cuenta que en sus comienzos, cuando llegaba el momento de ilustrar una publicación, era muy difícil ya que si no se disponía de un fotógrafo que tomara las fotos, los únicos recursos a mano eran las fotocopias de fotos en revistas y hasta periódicos o su procesamiento en un sistema llamado fotomecánica. M tenía varios archivos repletos de carpetas cuidadosamente clasificadas con toda clase de imágenes que iba coleccionando y que pensaba que algún día podía utilizar. Cada revista que caía en sus manos tarde o temprano terminaba presa de sus afiladas tijeras. Sin embargo, era un trabajo muy engorroso; muchas de las imágenes comenzaban a amarillear con el tiempo o simplemente no salían bien al momento de reproducirlas. Había que retocar los negativos a mano…. era una labor casi de cirugía mayor.

En muy pocos años, primero las computadoras, luego los escáneres y después la fotografía digital hicieron que todo cambiara. Fui testigo presencial del día en que M, no sin cierta nostalgia y sentimiento de pérdida, se deshizo de su enorme colección de carpetas de imágenes, como debemos deshacernos todos de aquello que no necesitamos y de lo que nos hace daño. Flickr y Creative Commons habían reemplazado con creces todo aquel trabajo interminable y de muy escasa utilidad práctica.

A quién sirve Flickr

En este momento, desde el punto de vista de un blogger, de un diseñador gráfico o web, Flickr es el mejor banco de imágenes del planeta, el lugar perfecto para colocar y conseguir fotos de cualquier cosa. En septiembre del año pasado, alcanzó la cifra de 5 mil millones de fotografías. Si hablamos de cantidad, no es tanto como parece, ya que en Facebook se suben 2 mil quinientos millones al mes. Cuando digo que es el mejor me refiero a dos cosas: a la calidad de su contenido y a la facilidad para encontrar lo que necesitamos, gracias a su sistema de archivo y almacenamiento, similar a un blog.

Desde el punto de vista de un fotógrafo, Flickr es la mejor posible galería para dar a conocer al mundo sus creaciones. Desde el punto de vista de un naturalista, Flickr se acerca ya a ser un banco de imágenes de especies de flora y fauna que vale la pena tomar en cuenta. No son pocos los botánicos, zoólogos y ornitólogos que han encontrado allí el espacio ideal de intercambio para sus descubrimientos y sus colecciones. Lo mismo ocurre con muchos artistas plásticos, diseñadores de modas, artesanos y hasta chefs y reposteros.

Desde el punto de vista familiar, Flickr ofrece herramientas excelentes para varios grados de privacidad en las fotografías, así como la posibilidad de imprimir hermosos álbumes, tazas, calendarios y otros objetos con las imágenes de nuestros seres queridos.

Como todo en Internet, es sabio respetar no sólo las leyes correspondientes, sino los deseos de quienes crearon cada una de esas 5 mil millones de imágenes. Si usas Flickr como blogger, respeta las licencias que cada usuario ha asignado para sus fotografías. Si es ©, no la uses sin su permiso. Tómate el trabajo de escribirle y pedírsela, especificando para qué la usarás. Te sorprenderá que lo má probable es que consigas el permiso. Y si no, hay cientos de millones de imágenes licenciadas bajo Creative Commons, que te permiten, en general, usarlas sin fines comerciales, atribuyendo el crédito correspondiente.

Tus fotos en Flickr

Tus fotos se muestran en tu galería, que funciona más o menos como un blog: las fotos más recientes son las primeras y van desplazando hacia abajo y hacia páginas sucesivas las fotos más antiguas. Puedes ordenar tu galería en una, dos o tres columnas y escoger mostrar o no tus sets y colecciones.

Los sets son como “álbumes”, son grupos que formas con tus fotos, de acuerdo al criterio que tú decidas. Las colecciones, agrupan tus diferentes sets. En este enlace puedes ver la primera página de mi galería, para que tengas una idea de lo anterior.

Tus fotos pueden exhibirse en el tamaño que tú decidas, desde las pequeñitas de tu página de inicio, hasta el tamaño original, si tú lo permites. Cuando haces click en una foto en tu galería, se abre la página de esa foto, donde le has escrito una descripción, le has añadido tags y donde cualquier otro usuario de flickr (si lo permites) puede dejarte un comentario. También puedes ver tus fotos en la “caja de luz”, lo que hace que los colores sean aún más vívidos. Puedes ver toda tu galería o cualquier set que quieras en forma de “slideshow”. Y puedes enviarle a otras personas el enlace para que vean tus fotos en cualquiera de estas formas.

Flickr ofrece a sus usuarios una herramienta llamada Picnik, para editar sus fotos, hacer correcciones, enmarcalas, etc. En este enlace, encuentras más información sobre lo que puedes hacer con Picnik.

Las herramientas de intercambio social

Tienes una página para tu perfil, donde escoges incluír (o no) toda la información e imágenes que desees. Esta es la mía. No me preguntes por qué está en inglés… es un error que repararé lo antes posible.

Flickr te permite coleccionar contactos, como en Facebook, pero mejor: puedes diferenciar entre contactos, amigos y familiares. Esta función es muy útil porque así, si acabas de encontrar y subir una foto tuya con un año de edad en la bañera, como Dios te echó al mundo (fotos que los padres se empeñan en tomar desde que existe la fotografía y que posiblemente sigan tomando mientras hayan cámaras), y quieres mostrársela a tu madre y a tus hermanos, pero no te interesa que la vea nadie más, simplemente le asignas el nivel de privacidad que corresponde a “apta sólo para familiares”.

Flickr te proporciona una página para tus contactos, amigos y familiares que muestra cuando cada uno actualiza su galería. Desde allí puedes estar al tanto, visitarlos y dejarles un comentario. Si te gusta intercambiar con los demás, puedes convertir tu galería de Flickr en una especie de blog fotográfico y escribir cuanto quieras en cada foto. Luego, tus amigos comentan sobre la foto y sobre lo que has escrito, tú les respondes, conversan….. ya sabes cómo es.

Luego están los grupos. Esta es una función que, personalmente, considero fantástica. (Soy un espíritu social). A través de ella, he entrado en contacto con personas realmente maravillosas, que de otro modo muy difícilmente habría conocido. Y luego de dos años y medio, puedo decir que he hecho muy buenos amigos allí, exactamente como me ha ocurrido en WordPress. Además, he aprendido montones de cosas sobre temas que ni siquiera sabía que me interesaban, como la botánica :-) por estar en un grupo de botánicos aficionados, profesionales y profesionales de renombre incluso.

En Flickr encuentras grupos de absolutamente cualquier cosa. Y si no encuentras el que andas buscando ¡simplemente lo creas! A través de los grupos das a conocer tus fotografías, te encuentras con personas que se interesan por las mismas cosas que te interesas tú, compartes, aprendes, juegas, creas, te diviertes…. bueno, ¡son grupos!

Como habrás notado, esta fue una entrada más bien personal, no técnica. ¡No te explico cómo hacer prácticamente nada! En parte porque, ya sabes, pienso que descubrir por uno mismo cómo funciona algo es un placer que no me gusta robarle a nadie. Pero en parte también porque para mí Flickr es como un amigo, más que como un socio de trabajo, y así como he escrito es como hablamos de los amigos.

Naturalmente, si tienes cualquier pregunta sobre su funcionamiento o sobre alguna función en especial, déjame un comentario y con gusto te ayudaré en lo que esté a mi alcance.

Si aún no tienes una cuenta en Flickr, no lo pienses más, ábrela ahora mismo. Si ya la tienes, me encantará leer tu opinión. Si tienes una cuenta en otro sitio de intercambio de imágenes, como Picasa, Deviant Art o Shutterfly, entre docenas de otros, me interesa conocer tu punto de vista, para comparar las diferentes opciones. Deja un comentario y cuéntamelo.

Twitter volant, blogi manent


Un sabio, muy famoso y muy antiguo proverbio latín, tan antiguo como el mundo occidental, reza:

Verba volant, scripta manent.

Significa que las palabras se las lleva el viento, lo escrito, permanece. Puedes utilizarlo de dos maneras: Teniendo cuidado con lo que escribes (y lo que firmas), ya que al permanecer, podría en el futuro actuar en tu contra. O también, sabiendo que “si algo no está escrito, no es verdad”, o no tiene, para los fines, validez.

Sucedió que hallé la solución a una especie de dilema existencial o, más bien, a un temor secreto que tuve por mucho tiempo. Por esa razón, puedo al fin confesarlo. Tenía digamos que cierta aprensión con respecto al futuro de los blogs, en vista del éxito tan arrollador que parecen tener redes como Twitter y Facebook. Y aunque me decía a mí misma: “No te preocupes, Karen, esas cosas están condenadas a desaparecer, desde el mismo instante en que fueron creadas…”, siendo completamente honesta, no acababa de convencerme. Sentía que me faltaba un argumento de peso. Carecía de hechos técnicos que fueran más allá de las leyes de la comunicación interpersonal, por más inmutables u omnipresentes que sean estas leyes.

Hace unos días encontré ese argumento. A través de varios links, llegué a una entrada de Debbie Well, donde encontré lo que había estado buscando por años. Pero fui un poco más allá: luego de haber encontrado este dato tan vital, hice lo que nunca pensé que llegaría a hacer: abrí una cuenta en Twitter. Y me pasé un día completo observando sus movimientos, sus trinos y sus aleteos. De esta manera, puedo escribir por experiencia de primera mano, no sólo porque me hace sentido lo que dice otra bloggeresa.

Así, ahora puedo afirmar, con la cabeza muy en alto y sin ninguna duda ni reserva: Twitter volant, blogi manent. Los blogs permanecerán porque esa es su naturaleza: la permanencia. Un día cualquiera, el volátil pajarito azul irá más allá del límite y ya no podrá regresar…. porque volar es su naturaleza.

Lo que los bloggers escribimos en nuestros blogs permanece. Tiene unas coordenadas en la inmensidad del ciberespacio. Se puede volver a encontrar. Por magia, maravilla y virtud del inefable permalink, a menos que tú mismo lo borres, estará allí, disponible para el mundo mientras exista Internet, sin importar hace cuánto tiempo lo escribiste y lo publicaste.

Por el contrario, en el fondo de cada página de Facebook o de Twitter hay un agujero negro donde van a dar todos tus mensajes, tus regalitos, tus links, tus pensamientos, tus preguntas y tus respuestas. No son recuperables. Simplemente se pierden, se los lleva el viento, vuelan como el pajarito azul.

Me dirás que hay secciones en Facebook que permanecen y que le dan cierto aspecto de sitio web, como las fotos, los amigos, los enlaces que publicas, es cierto. Pero si tienes una cuenta en Facebook, como la mitad de los habitantes de este planeta, sabes que la parte de interacción con tus visitantes, simplemente se desvanece en la nada. Si no la viste tu muro a tiempo (y tienes mucho tráfico), nunca llegarás a ver esos mensajes que te dejaron.

Naturalmente, la permanencia en la comunicación y en las relaciones no es un asunto igualmente importante para todo el mundo. En la medida en que las sociedades, las personas y las relaciones se vuelven más y más mecánicas, automáticas y utilitarias, llega un punto de deterioro en el que la comunicación pierde toda su importancia, su significado, su valor y su magia. Y lo cierto es que muchas más personas de las que pensamos –y de las que quisiéramos– se encuentran en ese nivel. Por más que lo intentemos, no se puede tapar el sol con un dedo.

Afortunadamente, habrá blogs y bloggers mientras haya Internet. No todo está perdido.

Facebook y los reencuentros

Hace mucho que tenía pendiente una expedición a Facebook. La razón: secuestros aparentemente voluntarios de amigos propios y ajenos. Recientemente, tuve que prestarle mi hombro a varios amigos que se quejaban amargamente porque Facebook les había arrebatado amigos entrañables. Algo similar escuché de padres que habían perdido a sus hijos y de novias que habían perdido a sus novios entre las garras virtuales de esta red.

Yo pensaba que exageraban, hasta que me pasó a mí. Así fue que decidí investigar de qué se trataba todo el asunto, me dispuse a explorar a fondo las entrañas del monstruo a fin de conquistarlo y, quizá, de paso, rescatar a algún rehén, por más feliz que viviera en su cautiverio.

Facebook y yo

Tenía cierta idea de por dónde andaba la cosa, ya que hace unos tres años, después de haberme estado resistiendo por meses y meses, había cedido a la tentación, abriendo una cuenta. Novata al fin, comencé de inmediato a agregar, a manos llenas, nombres a mi lista de amigos, suscripciones a páginas de toda clase de cosas que me gustaban, así como un sinfín de pequeñas, tiernas y amables aplicaciones (M dice que son como gremlins), para enviar plantas en maceta, galletitas virtuales y abrazos. Muy pronto sucedió que entre mis amigos verdaderos tenía más de una docena de “amigos” que no tenía la menor idea de quiénes eran; quería borrarlos, pero no me sentía capaz de hacerlo (cuestión de modales); no me sentía cómoda sabiendo que podían ver y leer mis fotos y escritos algo más privados. Por otra parte, había momentos en que dedicaba un tiempo y una atención excesivos a informaciones y comunicaciones que, la verdad sea dicha, no me interesaban realmente. Hasta que a las dos semanas de haberme inscrito, opté por retirarme abruptamente. Había perdido todo posible control.

Así que esta vez decidí buscar refuerzos. Y hacer de la expedición un “dos contra uno” a fin de garantizar el éxito. Le pedí a mi querida amiga M que me ayudara, como scout de avanzada; que le dedicara una hora al día a esta red y que hiciera, además, una pequeña encuesta entre sus amigos, cosa que llevó a cabo impecablemente.  Cada tres días me daba un informe de avance y cuando logró establecerse por 3 semanas en pleno territorio enemigo, luego de comprobar que su cordura y sensatez seguían intactas, incluso al pasarse dos o tres días completos sin entrar, dimos por concluido el experimento. Habíamos recogido información muy valiosa y nos dedicamos a analizarla cuidadosamente para extraer toda posible enseñanza, ya que no logramos extraer al cautivo en cuestión. No tuvimos corazón de intentarlo siquiera, de lo feliz que se veía.

Las enseñanzas aprendidas

Como casi todo en la vida, Facebook tiene cosas buenas y malas, algunas de por sí, algunas que son consecuencia de un mal uso.

Mi conclusión general es que es posible hacer trabajar a Facebook para ti, siempre y cuando se trate de algo relacionado con el propósito para el que se creó: servir de puente para reencuentros con viejos amigos y viejos amores. Indudablemente que en cuanto a esto funciona y muy bien. No los encontrarás a todos, pero sí a unos cuantos; aunque la cantidad que encontrarás parece ser inversamente proporcional a tu edad y, por ende, a la necesidad que puedas tener de este servicio.

Aparte de las cuestiones de sentido común y seguridad que aplican a cualquier servicio de red en la navegación en Internet (cosas elementales, como que NO pones tu número de tarjeta de crédito ni de teléfono en tu perfil); algunas conclusiones puntuales, fruto de nuestra observación, experiencia directa y respuestas a la encuesta fueron:

  • Si buscas a alguien, lo encontrarás. Medio mundo está en Facebook y conoce a la otra mitad que no está. Es impresionante. Pienso que a esto debe su éxito. Pocas empresas logran siquiera acercarse a su propósito básico y las que logran alcanzarlo o se encaminan hacia él sin grandes desvíos, tienen asegurada una larga existencia.
  • Si eres del tipo de persona que le gusta profundizar en las relaciones, tómalo con calma. Disfruta los reencuentros al máximo y cuando haya pasado la euforia inicial, cultiva la recién hallada relación en otro espacio. Facebook es sólo para conversaciones casuales y superficiales. Si buscas algo más allá, no lo encontrarás allí.
  • Si te gusta escribir y la comunicación de doble vía, abre un blog o usa tu correo. Facebook es más para las personas que prefieren ser receptores en la comunicación. Si eres de los que les gusta originar comunicación, verás que puedes publicar y republicar todo lo que quieras, pero tarde o temprano, la falta de respuesta te hará sentir frustrado.
  • Si le das un mínimo valor a tu privacidad, sé selectivo con los amigos que aceptas, las páginas a las que te suscribes y las aplicaciones o juegos a los que das cabida. Es muy desagradable borrar a alguien que has aceptado como “amigo” (y casi imposible de hacer, por el sentimiento de culpa). Pero, créeme, tarde o temprano querrás no haber aceptado a unos cuantos.
  • Si aprecias mucho tu privacidad, acepta a primer impulso sólo a los que son verdaderamente tus amigos –esos que no te importaría que te vieran en ropa interior– y las demás solicitudes déjalas en espera por tres o cuatro días. No pasará nada malo. Si luego de ese tiempo todavía estás seguro de querer tenerlos en tu lista, acéptalos; si tienes la menor duda, no lo hagas. Esa persona no sabrá a qué se debe y es parte de las reglas del juego, no pasa nada. A mí no me aceptó todo el mundo. La aceptación no es obligatoria.
  • Facebook aún no tiene “niveles” en cuestión de privacidad. De ser posible, no mezcles en tu cuenta contactos profesionales con amigos de infancia, por ejemplo. No tengas la menor duda de que estos últimos te etiquetarán en fotos que no querrás de ningún modo que tu jefe vea.
  • Si buscas promover una idea, puedes tener éxito o no, dependiendo de lo que se trate. Una causa o campaña de cierta trascendencia sólo funciona si se contrata a alguien que se dedique a promoverla a través de ese medio. El nivel de interés y participación de los usuarios de Facebook en las “causas” que se promueven en esa red es directamente proporcional a su trivialidad y falta de propuestas.

Para finalizar, te dejo con la historia del rehén que fuimos a buscar M y yo, una hermosa historia escrita hace pocos días, y comprenderás por qué nos retiramos en puntillas, luego de decidir dejarlo en paz…. por un tiempo al menos.