Las 5 Barreras al éxito de tu blog –Parte II

Si te has estado preguntando por qué tu blog no ha crecido tan rápida y constantemente como esperabas —escribió Skellie en Enero de 2008— es posible que estés tropezando con uno (o más) de los cinco obstáculos para el éxito de tu blog. Hasta ahora, he cubierto la primera parte: Contenido de importancia insuficiente para tu público meta.

En este post, me referiré a la segunda barrera para el éxito: la falta de puertas de entrada a tu blog, incluyendo algunas indicaciones sobre cómo superarla.

Barrera 2: Falta de puertas de entrada

Por Skellie

Los visitantes no pueden llegar a tu blog sin una puerta de entrada. Sólo hay tres de estas puertas:

Si tu blog está todavía en sus primeras etapas de crecimiento, tendrás que trabajar bastante duro para crear estas puertas de entrada. En un post que escribí en los primeros días de mi blog Skelliewag llamado “Construcción de enlaces a lo Hansel y Gretel”, me refería a estas puertas de entrada como ‘miguitas’ que usan los lectores para encontrar tu blog. Si los lectores no están aún creando estas ‘miguitas’, tendrás que hacerlo tú mismo. A medida que tu blog crece, puedes asignar poco a poco esta tarea a tus lectores y centrarte casi exclusivamente en el contenido.

Aquí hay algunas cosas que puedes hacer para crear más puertas de entrada en tu blog:

  • Escribe contenido fabuloso y enlaza blogs de alto tráfico.
  • Escribe entradas como invitado para otros blogs.
  • Conoce los conceptos básicos del SEO (aunque yo, personalmente, he sido terrible en esto).
  • Participa en algún servicio de redes sociales y enlaza tu blog en tu perfil.
  • Escribe contenido de alto valor destinados a redes sociales. Si no estás seguro de cómo comenzar, crea una lista de recursos.(*)
  • Únete a un foro frecuentado por tu nicho y enlaza a su blog en tu firma.

Todavía no estoy segura de si la estrategia de tráfico a través de los comentarios representa un uso eficaz del tiempo. Algunos bloggers pueden obtener cientos de visitantes por comentarios durante un período de un mes, pero esto toma horas y horas de trabajo. Por el contrario, un artículo que se coloca bien en Menéame(*) puede reportarte un millar de visitantes con sólo unas cuantas horas de trabajo.

Aunque yo creo que los comentarios son una manera estupenda de contactar otros bloggers y hacerte más visible en su nicho, las estrategias mencionadas te servirán mejor para generar tráfico.

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(*) El enlace apunta a un artículo en inglés. Bastante interesante. Espero poder presentarlo en español en algún momento, especialmente si alguno de mis lectores se ofrece para darme una manita con la traducción.

(**) Skellie se refiere a StumbleUpon. Decidí reemplazarlo por su homólogo español.

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Escribiendo con humanidad

Esta es la entrada inaugural de la sección de Skellie. Me costó un poco de trabajo seleccionarla: muchas de sus entradas citan otras anteriores. Así, fui retrocediendo y retrocediendo hacia las primeras. Hasta que encontré esta belleza. No la había leído nunca. Aunque fue publicada originalmente el 29 de agosto de 2007, hace ya casi un año, resultó ser tan nueva para mí como lo es hoy para ti. Y es un estupendo ejemplo de por qué Skellie es Skellie.

Escribir sucio

Por Skellie

Hay un argumento que dice que, en el ámbito de la palabra impresa, lo escrito no es tan importante como quien lo escribe. Sin embargo, cuando se trata de contenido web, la mayoría de la gente escribe como si tal regla no aplicara; como si la web fuera únicamente una esfera de información, como si a los autores les repugnara la idea de una huella en sus escritos.

Escribir sucio, como yo lo veo, no es lo mismo que hablar sucio. Significa escribir con humanidad. Significa animar a los lectores a desenvolver las palabras hasta llegar a la fuente: el autor, la persona.

Tus lectores no pueden construir una relación con la información. Pueden hacerlo contigo. En esta entrada, quiero hablar de cómo podemos des-esterilizar nuestros escritos en la red y dejar un gran borrón, colorido, humano, en nuestras palabras.

¿Cómo llegamos a estar tan limpios?

No ayuda el hecho de que parte importante del contenido con formato web provenga de procesos automatizados, conectados con líneas de código: los resultados de las búsquedas, los mensajes de error, las interfaces de usuario cada vez más chispeantes. Hay un ser humano (o varios de ellos) detrás de todas estas cosas, sin embargo, se hacen enormes esfuerzos por eliminar todo rastro de ese contacto, como si lo único que hiciera fuera enliarlo todo.

La Wikipedia, por ejemplo, es “una sola tienda para todas tus necesidades” de información, fruto de la ardua labor de miles de autores. Sin embargo, nadie lo diría. Como si reconocer su creación humana pudiera manchar lo valioso de información.

Los espacios de interacción social en Internet, también, alientan al autor a retirarse de lo que crea. Se trata a las hordas de usuarios de Digg, de StumbleUpon y de del.icio.us (quizá merecidamente) como una plaga de langostas: descienden sobre el contenido, se lo tragan por completo, y pasan al siguiente, tan rápido como llegaron.

Pero ¿quién podría culparlos? Un requisito de las llamados “carnadas para Digg” (o lo que te ha hecho creer la gente que escribe sobre el tema) es que hay que concentrar la información. Al parecer, mencionar el autor que está detrás aburrirá a las masas hasta las lágrimas. Parece lógico, después de todo no te conocen, así que ¿por qué debería importarles?

Creo que la verdad reside precisamente en lo opuesto. Creo que esto podría explicar una de las razones por la que a los visitantes de estos medios de interacción social se les considera tan inconstantes. No se vinculan en modo alguno con el contenido, porque no se les da la oportunidad de hacerlo.

La gente no se siente significativamente intrigada ni seducida por una foto divertida, por una entrada compuesta de información en forma de listas, ni por un tutorial seco como un hueso. La gente consume lo que hay de entretenimiento, de utilidad y entonces se va, en busca de otro contenido con las mismas cualidades. Después de todo, se encuentra por todas partes, cuando haces una búsqueda.

Lo sucio es interesante

No obstante, si escribes sucio, si colocas un buen poco de ti en el contenido que creas, vas a intrigar a los lectores, sea que procedan de un capricho de Digg, o que hayan estado visitando tu sitio por años.

Cuando llegas a conocer algo acerca de alguien, eso deja una huella. Si hay resonancia entre tú y tus lectores, ellos querrán saber más sobre ti. Van a ir a tu página ‘Acerca de’ en lugar de navegar a otro sitio, y posiblemente escarben más hondo en él tratando de obtener más información.

El argumento de que las personas que no te conocen no están interesadas en ti es, creo yo, una falsedad. ¿Cómo se llega a conocer a alguien, en primer lugar? Esa persona da algo de sí misma, eso pica tu interés, y entonces decides obtener más información.

Cuando das algo de ti, aunque sea sólo una golosina, dejas una huella única. Probablemente, la información que comunicas se puede encontrar en otros lugares, aunque en diferentes formas. La huella que has dejado (tu sello, si se quiere), no.

Comenzar a hacer un lío

A continuación, algunos hábitos sucios que se pueden desarrollar con el tiempo.

No es sobre ti, es sobre mí. La próxima vez que tu contenido llore por una anécdota, mete la mano en el baúl de los recuerdos de tu propia vida, en vez de subcontratarlos. Con frecuencia, es más fácil ilustrar lo que escribes con la vida de alguien más, pero ten en cuenta el por qué aún se habla de esa anécdota (o de esa persona): ella dio algo de sí misma —o tal vez los periodistas lo hicieron en su nombre, sin su consentimiento. De cualquier modo, dejaron su propia huella. En vez de eso, deja la tuya.

Compartir los fallos La frase “Todos cometemos errores”, cuenta con el acuerdo general. Seguro, es un cliché digno de vergüenza, pero es cierto. Difícilmente podrías llegar a notarlo, sin embargo, dada la forma de escribir de muchos de nosotros.

Los escritores de la red están más que dispuestos a escribir sobre sus éxitos, su experiencia, su conocimiento superior, y omiten por completo aquellos años de aprendizaje (y fracasos) que pasaron forjando esos conocimientos. Naturalmente, es difícil desarrollar una relación humana con alguien que se presenta a sí mismo como supra-humano, por omisión.

Esto, por supuesto, no es intencional. Parece desafiar toda lógica el ocuparnos de reconocer dónde nos quedamos cortos, o hemos fallado en el pasado, especialmente cuando queremos atraer elogios, no críticas.

En la mayoría de los casos, sin embargo, reconocer los errores y hablar de lo que hemos aprendido con ellos crea una resonancia con los lectores, en particular con aquellos que han cometido el mismo error, o que lo están cometiendo en este preciso momento.

Timothy Ferriss tiene un gran blog. No obstante, una de sus debilidades, es que la novedad de ser alguien perfecto en todo, comienza a desgastarse.

Lo que realmente me interesa saber, y me imagino que a un montón de otras personas por igual, es en qué cosa el Sr. Ferriss es absolutamente pésimo.

Escribir sobre tus errores le muestra a tus lectores que no eres un experto o alguien con talento porque de algún modo eres mejor, sino porque te has hecho de esa manera. Así se infiere que lo que escribes puede ayudarles a hacer lo mismo.

“¿Cómo estás vestido?”

Los contenidos no se producen en un vacío. ¿Cómo obtuviste la idea? ¿Qué te inspira? ¿Por qué estás interesado/a en el tema? Tu estado de ánimo en el momento ¿afecta lo que escribes? ¿Tienen algún efecto las experiencias de la vida real en tu forma de ver las cosas?

Tú escribes el contenido en una computadora, o en un bloc de notas, y a medida que lo haces, estás situado/a en algún lugar del tiempo y del espacio. Estás en un lugar específico, estás en medio (o al comienzo o al final) de un día en que sucedieron cosas. No eres un cerebro en una tina. Tus experiencias influyen lo que escribes. Nunca es una mala idea darle un acuse de recibo al mundo que está más allá de tus palabras.

Hazlo personal

Tenemos una ventaja muy buena sobre los que escriben para publicar impreso.

En el reino de la palabra impresa, los autores están ‘demasiado ocupados’ para lidiar con las reacciones a su trabajo. Tú lees un libro e independientemente de la forma en que pueda afectarte profundamente, no hay manera fácil de dejárselo saber a su autor. Servicios como el de la Wikipedia parecen emular deliberadamente ese desapego, como si un cierto grado de distancia fuera necesario para que la información tuviera algún valor real.

Los escritores no deben olvidar que esta interactividad es uno de los principales atractivos del contenido web. Por desgracia, creo que muchos escritores sí lo olvidan, en particular aquellos que crean contenidos increíblemente populares. ¿Cuántos bloggers o webmasters de primera línea participan activa y regularmente en los hilos de los comentarios que reciben? ¿Cuántos responden rápidamente a los e-mails de sus lectores, si es que acaso responden?

Sí, están increíblemente ocupados, pero ocurre que llegan a un punto de ausencia, donde pareciera que el escritor ha decidido que los beneficios de la interacción son mucho menores que, por ejemplo, el esfuerzo necesario para publicar un comentario.

También parece haber una tendencia, una vez que el responder a cada comentario y correo electrónico se convierte en inviable, a rendirse casi por completo, y responder sólo cuando el no hacerlo podría dañar una amistad (habrás notado que algunos bloggers de primera línea tienden a la comentar principalmente en respuesta a quienes aparentemente son amigos cercanos. ¿Nuevos lectores? ¡Olvídalos!)

Esto visión aparentemente pragmática de los costos frente a las ganancias es bastante miope. Cada comentario, cada e-mail cortés se dirige a reforzar la percepción de que este autor respeta a sus lectores y es responsable ante ellos. Esta relación autor/lector es completamente invaluable, y vale cada segundo de esfuerzo que se toma construirla.

Si no puedes responder a cada comentario, reconoce que los has leído y disfrutado a todos, escogiendo aquellos que puedas responder fácilmente. Si no puedes responder a tus mensajes de correo electrónico en ese momento, deja que la persona que lo envió lo sepa, y lo guárdalo para abordarlo más tarde. No hay nada más frustrante que elaborar un mensaje de correo electrónico sólo para ver que se encuentra con el silencio.

No caigas en la trampa de no acusar recibo a los lectores. Mézclate con ellos, enlíate con ellos, llega a conocerlos, si no individualmente, al menos colectivamente. No reniegues de uno de los mejores aspectos de escribir para la web.

A medida que llegas a conocer a tus lectores, ellos llegan a conocerte a ti. Sin embargo, si dejas que la balanza se incline, retirándote de la interacción a medida que tu contenido se hace más popular, inevitablemente encontrarás que tus nuevos lectores no desarrollan ese sentido de intimidad que tanto apreciaste en los primeros días.

A largo plazo, esta negligencia puede hacerte daño. Es fácil que los visitantes olviden o ignoren un autor sin rostro cuando se queda en silencio por una semana, o cuando escribe una porquería de artículo.

Es mucho más difícil olvidarse de un amigo, cuando las cosas se ponen difíciles.

del.icio.us: realmente delicioso!

¡He tenido muchísimas aventuras en las últimas 2 semanas! Una de ellas fue una pequeña zambullida en el mundo de los marcadores sociales. ¿Qué son los marcadores sociales? Son una forma sencilla y popular de almacenar, clasificar y compartir enlaces en Internet. del.icio.us es probablemente el sistema de marcadores sociales más usado. Si deseas ampliar, esta vez la Wikipedia nos da una definición bastante digerible, me imagino que porque el tema en sí es muy simple…

Sirven, por un lado para acceder a tus enlaces desde cualquier computadora, ya que no se almacenan en tu navegador, sino en Internet. Y por otro lado, puedes compartirlos con tus amigos o colegas con intereses similares.

Así por ejemplo, puedes tener tres cuentas en del.icio.us: una para compartir los enlaces de tus tiendas de ropa o de música favoritas, o tus recetas con tus amigos y familiares; otra para tu trabajo como abogado, donde compartir con tus colegas libros, monografías, investigaciones, artículos y noticias de tu área; y otra como scientologist (o budista zen, o judío o musulmán…) para compartir tus sitios favoritos sobre tu religión o sobre aquello que más te apasiona en la vida.

Ahora bien, recordando que estamos en una “primaria” de blogs, si no sabes de qué te estoy hablando y nunca has visto una página de del.icio.us, ve a ver una (la mía) antes de seguir leyendo. Así evitamos que te “aburras”, que te sientas aplastado, te duelan los ojos o la cabeza, te marees o te den sensaciones raras en el estómago o en la cara.

Lo bueno de estos sitios de marcadores sociales es que funcionan con un sistema de tags que te permite organizar como Dios manda tus enlaces para poder encontrarlos y usarlos con facilidad. Esto siempre y cuando logres mantener tus tags en un número manejable y sensato.

Para un blogger en particular, un sistema como del.icio.us. es una herramienta deliciosa, como decía al principio:

  • Permite ampliar tu blogroll hasta el infinito, sin hacer lo mismo con la barra de navegación de tu blog.
  • Te provee de fuentes de información (o inspiración) y referencia constante y siempre a mano, sea a través de tus propios enlaces, de los miembros de tu red, o de los miembros de las redes de cada uno de ellos;
  • Y optimiza tu tiempo de navegación. No sólo porque tienes tus enlaces bien organizaditos y al alcance de un click, sino porque si tu amigo Julián se encuentra al navegar con algo que sabe que te va a interesar, lo puede marcar para ti y enviártelo. Y tú puedes hacer lo mismo.

La única desventaja que le veo a del.icio.us es que por ahora sólo está en inglés. Sin embargo, no hay prácticamente nada que leer, es muy muy sencillo de usar. Esto es lo que haces:

  • Vas y abres una cuenta. Como es usual, das un nombre de usuario, una contraseña y una dirección de email. Te envían un correo de verificación a tu email, lo abres, haces click en el enlace que te envían y listo.
  • Luego, debes asegurarte de colocar los botones para fácil acceso en la barra de enlaces de tu navegador. Así, con un sólo click, vas a tu sitio de del.icio.us o agregas un nuevo enlace a tu colección (y si usas Firefox tienes muchísimas otras opciones desde esos botoncitos). Hay botones para Firefox, para Explorer y para los demás navegadores.
  • Luego comienzas a coleccionar enlaces. La forma más fácil de hacerlo es mientras navegas: encuentras un enlace digno de tu colección y aprietas el botoncito que dice “TAG”. Aparece una ventana que te pide darle un nombre (aunque trae ya por defecto el que tiene asignado la página), una descripción (por favor tómate 30 segundos para describir que es, ya que se supone que es para compartirlo con otras personas) y unos tags a ese enlace, salvas y ya. Para ver y admirar tu espléndida colección, aprietas el botoncito azul, negro y blanco y ya.
  • Cuando estés en tu sitio, bajo tu nombre, arriba a la derecha, vas a ver la opción “your network”. Ahí es donde agregas a tus amigos y vas tejiendo tu red. Para agregarlos debes saber, naturalmente, su nombre de usuario en del.icio.us.
  • Finalmente, promueve la dirección de tu del.icio.us en tu blog o website o por correo electrónico! En mi caso, gracias a la gentileza de José, The Prophet Man, lo he hecho en forma de unos lindísimos botones, bajo la nube de tags, en mi barra de navegación.

Por este medio, además, abusando un poco de su generosidad, aprovecho de pedirle permiso para adaptar los colores de estos botones al verde/gris/cobrizo que predomina en mi blog. (En este caso, sí aceptaría un “no” por respuesta). :-)

Y eso es todo por mi parte. Hay unas cuantas cositas más que aprender pero, como siempre, no deseo robarte el placer del descubrimiento. Pruébalo, es un recurso muy muy útil y divertido.