NO cambies tu nombre de usuario sin prever las consecuencias (II)


Hace algunos días, al cambiar mi propio nombre de usuaria en WordPress, ocasioné una verdadera catástrofe en mi blog. No quiero que te suceda lo mismo, por lo que he escrito dos entradas describiendo las consecuencias.

La primera, ha sido calificada de novela de suspense; contiene la parte descriptiva de lo sucedido, desde mi punto de vista de usuaria de WordPress. En esta segunda entrada pretendo darte los datos técnicos de por qué sucede lo que sucede y cómo hacerlo (o no) sin riesgo alguno.

Tu nombre en pantalla y y tu nombre de usuario

Todos los usuarios de WordPress tenemos dos nombres. Estos nombres pueden ser iguales o diferentes.

El primero es el que acompaña a tu avatar. Se llama display name (nombre en pantalla). El mío es Karen. Lo puedes cambiar cuantas veces desees, sin ninguna consecuencia. Lo haces en tu Escritorio —> Usuarios —>My profile —> Basic details —> Display name publicly as.

El segundo es el que utilizas para abrir sesión en WordPress. También es el que aparece en el url de tu blog, luego de http:// y antes de wordpress. Se llama user name (nombre de usuario). Mi nuevo nombre de usuaria es karenblixen. Lo puedes cambiar cuantas veces desees, pero no puedes volver atrás. Es decir, si tu nombre de usuario es Pepe, te puedes pasar luego a llamar Juan, pero ya no puedes llemarte Pepe otra vez. Y si luego te llamas Luis, no puedes volver ni a Pepe, ni a Juan.

El cambio de tu nombre de usuario lo haces en tu Escritorio —> Usuarios —>Personal settings —> Account details —> Nombre de usuario.

hay consecuencias cuando cambias tu nombre de usuario.

Y la magnitud de las consecuencias es directamente proporcional al tiempo que tiene tu blog. Es decir, si acabas de abrirlo o lo abriste hace una semana, no pasa prácticamente nada.

Si tienes más de 10 entradas publicadas ya, yo lo pensaría mucho antes de hacerlo.

Si tienes más de 10 entradas o más de 6 meses, al menos yo, jamás lo haría. (Quiero decir jamás lo volvería a hacer).

Las consecuencias del cambio tu nombre de usuario

Muchos bloggers, al abrir su cuenta en WordPress, escogen un nombre sin pensarlo demasiado, ante la expectativa de su nuevo blog. De algún modo asumen que más tarde podrán cambiarlo, aunque esto es así hace sólo unas pocas semanas. Mas tarde, ya no les gusta o por alguna razón quieren uno diferente.

Al ver que pueden cambiarlo, ven el cielo abierto y se lanzan –como hice yo– sin medir las consecuencias.

Lo penoso es que nadie te lo dice. Vas a tu escritorio y allí te enteras solamente de que si cambias de Pepe a Juan, ya no puedes volver a Pepe. Pero ¡a quien le importa, si precisamente lo que quieres es ya no ser Pepe! Y no te dicen nada más.

Así que te lo diré yo:

Cuando te dispones a cambiar tu nombre de usuario, debes saber que estás cambiando de “dirección” en WordPress.

Como hice en la entrada anterior, lo voy a repetir: AL CAMBIAR TU NOMBRE DE USUARIO, TAMBIÉN ESTÁS CAMBIANDO LA DIRECCIÓN DE TU BLOG.

Pero es una mudanza un poco particular, ya que sólo te mudas tú y una o dos maletas. ¡Tus muebles y todo lo demás ni siquiera se quedan en la antigua dirección, simplemente se esfuman! Por ejemplo:

  • Todos los bloggers que te tengan en su blogroll de ahora en adelante mandarán su tráfico (e irán ellos mismos) a tu antigua dirección, en otras palabras, a una casa vacía. Y a menos que le avises a cada uno, no podrán encontrarte, a no ser que te busquen en Google. Pero si el cambio es muy reciente (menos de dos semanas) no te encontrarán. Ya que todo en Google apunta a tu antigua dirección.
  • Por la misma razón, perderás TODO el tráfico que te mandan los motores de búsqueda. Si tienes más de un mes con tu blog, hace ya un buen rato que estás recibiendo al menos la mitad de tus visitas por esa vía. Y ya no la tendrás. Deberás esperar al menos dos semanas para que Google y otros motores se actualicen. Realmente, no sé el tiempo exacto que hay que esperar, ya que no quise quedarme para averiguarlo; pero por lo que pude ver luego, al menos Google se tomó un para de semanas.
  • Tus propios enlaces dentro de tu blog, si incluían la parte de tu nombre de usuario, se perderán, ya que siguen apuntando a tu antigua dirección.
  • También pierdes el tráfico que te llega por cualquier enlace a tu blog que haya hecho otro blogger o website o por estar inscrito en algún directorio de blogs.
  • Perderás el ranking en los motores de búsqueda. Es decir tu posición en los resultados de una búsqueda. Por ejemplo, en una búsqueda (bastante común) de “Cómo funciona WordPress” en Google, mi blog aparecía en la primera página, con dos resultados. Uno entre los dos primeros lugares y el segundo, en el cuarto lugar. Ahora, el primer resultado de búsqueda ha desaparecido y lo que se encuentra el segundo, ubicado en el sexto lugar. Pero sigue apuntando a la antigua dirección.

Prevención de la catástrofe

Si por la razón que sea quieres o debes cambiar, necesitas comprar ANTES la mejora llamada “Redirección”. Esta es una de las funcionalidades pagadas de WordPress que lo que hace es enviar todo el tráfico de tu blog a la nueva dirección.

Simplemente ve a tu Escritorio —> Mejoras —> Site redirect y sigue las instrucciones que allí te dan. Esta mejora cuesta 12 dólares al año.

Luego de adquirirla, adelante, ve y con toda confianza puedes cambiar de nombre y de dirección en WordPress, de manera suave, indolora y libre de consecuencias.

[NOTA: He encontrado que todo esto se puede evitar y sí puedes cambiar tu nombre de usuario sin necesidad de que te suceda NADA de lo que me pasó a mí. Estoy investigando la forma exacta y escribiré una corta entrada al respecto lo antes posible.]


Junio 2011. Ya existe una forma completamente segura de cambiar tu nombre de usuario sin peligro. La encuentras en esta entrada.


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NO cambies tu nombre de usuario sin prever las consecuencias (I)

Esta es la historia de la peor catástrofe… bueno, la única en realidad, que he sufrido en casi cuatro años en WordPress.com.

Todo comenzó el 1ro de marzo cuando me enteré, gracias al comentario de una lectora, que ya era posible cambiar el nombre de usuario en WordPress.com. Es una funcionalidad nueva, del 3 de Febrero de este año. Anteriormente, esto no se podía hacer. Tu nombre de usuario no sólo es el que te sirve para abrir sesión en WordPress. También es el que aparece en el url de tu blog, luego de http:// y antes de wordpress. Por tanto, al cambiar de nombre, estás cambiando también de dirección.

Lo voy a repetir: AL CAMBIAR TU NOMBRE DE USUARIO, TAMBIÉN ESTÁS CAMBIANDO LA DIRECCIÓN DE TU BLOG.

Yo sabía esto, pero como la idea de cambiar me encantaba, a pesar del riesgo asumí, irresponsablemente, que WordPress haría que simplemente todo saliera bien, como siempre lo hace. Nunca se me ocurrió pensar que pudiera poner en manos de los usuarios una funcionalidad con potencial catastrófico. La única que existía hasta el momento: Borrar tu blog, te advierte incontables veces durante el proceso que no hay vuelta atrás. Se supone que sabes lo que haces.

Así que lo hice. Cambié mi nombre de usuaria. Entonces, viendo que mi nombre en pantalla y mi avatar apuntaban correctamente a la nueva dirección, me dije con cierto alivio: “efectivamente, ocurre algún tipo de cambio automático, al menos en lo que tiene que ver con WordPress”. Sin embargo, mi nariz suele ser muy sensible, no sólo a los olores, sino también al peligro. Y algo extraño venía percibiendo desde el comienzo…

Para estar segura, me fui donde mi vecino querido. Entré sin siquiera tocar la puerta y fui directamente a su blogroll… sólo para comprobar con horror que ese enlace seguía apuntando a la vieja dirección. En ese momento comprendí que acababa de cometer un grave error.

Como yo tiendo a buscar soluciones antes que lamentarme, sencillamente concluí “Está bueno que te pase, Karen, por tu falta de previsión; ahora tendrás que pedirle a todos tus amigos que te hagan el favor de cambiar el enlace; un fastidio, pero seguramente lo harán, qué remedio.” Y decidí hacerlo al día siguiente, luego de ocuparme de lo más urgente: los lectores que no me tenían en su blogroll.

Corrí a la antigua casa para poner un aviso de cambio de dirección, pero cuál no sería mi espanto al ver que todas las puertas y ventanas estaban clausuradas ¡ya no podía entrar! Es decir, no podía acceder al escritorio, no podía colocar una nueva entrada. En ese momento entré en pánico, es la pura verdad. Así que no puedo decirte con precisión lo que pasó en adelante; una persona en pánico no piensa racionalmente y sus recuerdos son confusos. No me preguntes cómo entré, porque no lo sé, pero lo hice. Abrí la puerta de algún modo (quizá rompí una ventana, no podría asegurarlo) y coloqué la entrada de aviso en mi antiguo blog.

Podía escuchar el eco de mis pisadas en las habitaciones vacías. Ni una sola entrada a la vista en mi viejo blog, el espectáculo era desolador. Y, a la vez, lo sentía como una burla: en la nueva dirección no había ningún cambio perceptible: todo estaba en su sitio; las entradas, las imágenes, la barra de navegación, las páginas; todo en perfecto orden, limpio y arreglado…. pero como en una casa fantasma, situada en medio de la nada, en otra dimensión… ¡nadie podía encontrarla!

Minutos después me di cuenta de que este aviso de cambio de dirección serviría de muy poco. Los enlaces de Google y otros motores de búsqueda que te envían tráfico no enlazan a tu blog en sí, a tu página de inicio, que es donde se vería el aviso de cambio. Enlazan a entradas específicas dentro de tu blog. Es decir que si un navegante busca algo que escribiste en agosto de 2009, Google lo enviará a esa entrada de agosto de 2009, no a tu página de inicio. ¡El permalink, esa función pequeñita que hace de un blog la octava maravilla de la humanidad y a la que acababa de dedicar una entrada completa alabando sus virtudes, me jugaba ahora la broma más macabra que fuera posible imaginar! Era, como toda herramienta poderosa, un arma de doble filo. Sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas ante la pérdida inminente de todo mi tráfico, construido con el trabajo constante de cuatro años.

Sumida en el pesar, visualicé mis estadísticas desplomadas durante los próximos meses… la ausencia de comentarios y preguntas de los nuevos lectores…. Resignadamente, concluí que era un “castigo” más que merecido ante mi falta de previsión y me dispuse mentalmente a recomenzar desde cero. Lo único que me quedaba era intentar al menos que esto no le pasara a nadie más. Escribí a soporte de inmediato, con un resumen en 3 líneas de esta entrada, asumiendo mi propia responsabilidad, pero pidiéndoles que agregaran en la páginas de Soporte correspondientes un resumen de las posibles consecuencias del cambio. La respuesta no se hizo esperar:

“Lamento muchísimo lo ocurrido. Hay un remedio: la mejora de redirección, la encuentras en tu escritorio, bajo “mejoras” Y, sí. Colocaré esta advertencia en la página de Soporte, gracias”.

Sabía a qué se refería el Ingeniero de Felicidad que me había contestado y sabía también que las mejoras son de pago. Decidí no hacerlo y sufrir estoicamente las consecuencias de mi error.

Sin embargo, aún me esperaba lo peor.

Repentinamente caí en cuenta de qué era no sólo lo peor, sino lo más importante: ¡los navegantes que buscaban ayuda no podrían encontrarla! Se estrellarían contra el arrecife de un mensaje de error.

Esto es lo que estaría sucediendo, al fin y al cabo: un blogger novato o un prospecto de blogger, como son la mayoría de mis lectores, haría una búsqueda en Google. Google los enviaría a la entrada correspondiente, pero en la antigua dirección. Allí el navegante encontraría un aviso de error: “Lo sentimos, lo que buscas no se encuentra aquí”. Porque la entrada específica, efectivamente, ya no estaba en la antigua dirección, sino en la nueva. Y si por suerte o por experiencia este navegante sí lograba llegar a la nueva casa ¡cualquier enlace en el que hiciera click, lo rebotaría al viejo blog y, por tanto, al aviso de error! ¡¡MIS PROPIOS ENLACES, EN MI PROPIA CASA, APUNTABAN AHORA A LA ANTIGUA DIRECCIÓN!! :-O

Esto fue demasiado para mí. El sentido y el propósito de mi blog, se había perdido por completo. Un blog sin enlaces o con enlaces rotos no sirve para nada. Y mucho menos en el caso de un blog como el mío. Comprendí que la idea de sufrir estoicamente era estúpida y que si alguien debía sufrir, era mi bolsillo. Debía reparar el desastre potencial que había ocasionado. La otra alternativa era cambiar manualmente cada enlace de mis 104 entradas, o, sencillamente, el abandono de este proyecto. Porque ya no se trataba solamente de recomenzar desde cero, se trataba de que estaría causando confusión y una pequeña pérdida a cada persona que llegara a mi blog en busca de ayuda, unas 4 mil al mes. Y no estuve dispuesta a ser responsable de algo como eso.

Así que compré la mejora de redirección. Y todo, mágicamente, volvió a la normalidad en un abrir y cerrar de ojos.

Espero que si algún día se te pasa por la mente cambiar tu nombre de usuario en WordPress o en cualquier otro sitio, puedas tomar la decisión sabiendo todas las posibles consecuencias.

En mi próxima entrada (ya está casi lista y espero publicarla en tres o cuatro días), te contaré la historia desde el punto de vista técnico (sin drama ni emoción, sólo con los hechos), incluyendo todos los pasos que hay que dar –o no dar, para que puedas hacerlo sin riesgos. Mientras tanto, si tienes más de 2 meses con tu blog ¡por favor, no lo hagas!


Junio 2011. Ya existe una forma completamente segura de cambiar tu nombre de usuario sin peligro. La encuentras en esta entrada.


11 resoluciones para bloggers en 2011


Los estadounidenses no se pierden en eso de las resoluciones de Año Nuevo. No sé si las cumplen o no, pero de hacerlas, seguro que las hacen, con disciplina y energía envidiables. Hasta ahora no he visto resoluciones de bloggers en español, prefiero pensar que es un asunto de pura idiosincracia, sin mayores consecuencias…

He preparado una lista de 11 resoluciones para bloggers de cualquier nivel de experticio, de manera que puedas adaptarla rellenando los espacios en blanco de manera que se ajuste a tu realidad. Se basa en las cosas que necesitas hacer para que tu blog sea exitoso y sea un placer y una aventura escribir en él, no un acto tedioso y mecánico que hacemos por alguna clase de obligación autoimpuesta.

Aquí la tienes:


Yo, ___________________ [nombre], blogger/bloggeresa profesional/aprendiz avanzado/aprendiz/aspirante, [marcar el que corresponda] por este medio me comprometo conmigo mismo, a cumplir las siguientes 11 metas, objetivos o resoluciones:

  1. Para finales de febrero, haber adoptado el ritmo constante de publicar al menos una entrada cada ____ días. (Aquí es recomendable un número máximo de 14, se supone que escribirás una entrada, no una novela).
  2. Para principios de marzo, a más tardar, haber ajustado mi tiempo, mi horario y mi blogroll, a fin de visitar, leer y comentar cómodamente a cada miembro de mi blogroll mínimamente cada ____ días. (Escribe un número máximo de 60, no tiene sentido que recomiendes a tus lectores un blog que tú mismo no frecuentas. Si tu blogroll es kilométrico, considera hacer una ligera depuración. La calidad es más importante que la cantidad. No necesitas sentirte obligado a incluír en tu blogroll a todo el que te incluya a ti).
  3. Para finales de enero, haber ajustado mi agregador de blogs/websites o la lista de blogs y websites que visito regularmente, a fin de visitar, leer y comentar cómodamente sólo lo que me interesa y me es útil. (Si alguna vez has calculado el tiempo que pasas leyendo cosas que olvidas cinco minutos después por la poca trascendencia que tienen para ti, comprenderás el por qué de esta resolución).
  4. Suscribirme cuanto antes al blog de WordPress.com en español para mantenerme al tanto de los cambios y novedades. Comentar en el blog, ayudar en las traducciones, en los foros de ayuda para novatos, o involucrarme de algún modo en la comunidad WP. (Es un asunto elemental de intercambio: Recibes en la medida en que das y vice-versa).
  5. Asegurarme en cada entrada de dar el crédito correspondiente, correcto y adecuado a las citas e imágenes que utilizo en mi blog y nunca usar nada sin licencia o permiso. (Esto no sólo significa mantener tu palabra en el acuerdo que hiciste con WordPress al iniciar tu blog, sino que responde también a la explicación del punto anterior).
  6. A más tardar para junio, haber leído y estudiado esos libros/artículos o haber hecho ese curso/taller que tengo en “pendiente”, a fin de mejorar mi ortografía/gramática/estilo [marcar el/los que corresponda] y el aspecto de mi blog.
  7. Escribir, en lo que resta de enero, una lista de los ____ libros que quiero leer este año, dejando ____ espacios en blanco para los que puedan aparecer en el futuro. (Te recomiendo un mínimo de 6 en el primer espacio. No existen bloggers profesionales que no sean a la vez ávidos y entusiastas lectores.)
  8. Para mediados de febrero, haber logrado establecer/recuperar/mantener un horario de lectura diaria (o, al menos, semanal) y ceñirme a él como si fuera una prescripción médica.
  9. Mientras leo o estudio, nunca jamás volver a pasarme una palabra que no comprendo completamente sin aclararla en un diccionario o glosario adecuado a mi nivel. Y luego de haber comprendido su definición, hacer oraciones con la palabra, hasta que me sienta cómodo utilizándola.
  10. Desde este momento en el tiempo, jamás volver a dejar un comentario sin respuesta (o al menos un acuse de recibo) en mi blog. Y nunca nunca nunca responder o escribir un comentario si no deseo hacerlo. (Sé lo que escribí y no tiene que ser contradictorio. El querer o no querer hacer algo, lo creas o no, está completamente en tus manos).
  11. Suscribirme a este blog, inmediatamente. :-)

Las últimas tres no tienen opciones de cantidad ni de tiempo. Son tajantes y literales.

Espero que esta lista pueda serte útil. Sea así o no, déjame saber en un comentario y cuéntame, ¿cuáles son tus resoluciones?

Creación y persistencia

Hay una ley natural que va más o menos así:

Para que algo que has creado persista en este universo, debes continuar creándolo, una y otra vez. De otro modo, tarde o temprano desaparecerá, se desvanecerá, dejará de existir.

Es una ley muy simple y al mismo tiempo es inexorable, como la gravedad. Funciona igual en cualquier parte, nos guste o no nos guste, lo sepamos o no.

Naturalmente, esto tiene todo que ver con tu blog y con el oficio de bloguear. Tiene que ver con tu tráfico, con tus comentarios, con tu ranking…. ¡Pero también tiene todo que ver con tu vida! Las leyes naturales son así: les encanta infiltrarse en todas las actividades humanas y por más que queramos evitarlo a veces, es inútil; ellas siempre tienen la última palabra.

En esta entrada no voy a entrar en el por qué funciona esta ley de la creación y la persistencia, sino simplemente en el cómo. El por qué pertenece al vasto campo de la filosofía y nada más lejos de mi ánimo que adentrarme en sus senderos en este momento.

Creación de contenidos

El ejemplo más común de esta ley, aplicada a los blogs es la producción de entradas.

Por definición, tu blog es un blog mientras se actualice con una mínima regularidad.

Cuando dejas de escribir o de publicar; cuando dejas de crear contenido, simplemente deja de ser un blog.

Tal vez se convierte primero en algo estático, como un sitio web común y silvestre. Luego, de una forma u otra se va desvaneciendo: tienes cada vez menos tráfico; y aunque se quedará flotando por un buen tiempo en la blogósfera, como la basura espacial, no te sorprendas si un buen día ni tú mismo lo puedes encontrar. La creación del cuerpo de un blog: sus entradas, su contenido, se detuvo. El resultado es que ya no hay más blog.

Otra forma de producir esta muerte anunciada, a más largo plazo, es dejar de crear contenido sin dejar de publicar. Es todo un truco. Simplemente comienzas a escribir en automático, “sin alma”. Luego, recurres al copy-paste de contenidos ajenos, a publicar imágenes o videos sin molestarte en escribir siquiera una o dos ideas propias. Aunque de hecho estás publicando, lo cierto es que la creación ha desaparecido. A la larga, obtendrás el mismo resultado.

Creación de líneas de comunicación

En algún momento estableciste líneas de comunicación con tus lectores. Más fuertes o más débiles, pero ahí están.

Ellos vienen a visitarte, los más comunicativos te dejan comentarios, tú los respondes…. cuando vienes a ver, no sólo tienes en tus manos una red de comentaristas —bloggers o no— sino que si te descuidas, puedes llegar hasta a crear amigos. Sí, amigos de verdad. De aquellos que se sienten igual o más cercanos que los que te visitan en carne y hueso.

La sensación es maravillosa. Es casi como enamorarse. Ya no estamos solos…. tenemos lectores, tenemos comentaristas, tenemos amigos. Magia de la buena.

Sin embargo, un mal día te levantas con el pie izquierdo y comienzas a detener tu creación de esta red, empiezas a dejar de crear estas líneas de comunicación, a dejar de crear estos amigos. Te pesa escribirles, no te dan ganas de visitarlos, de comentar en sus blogs, de responder sus comentarios. Comienzas a encontrarle el lado oscuro a este asunto de las relaciones virtuales. Y, cómo no, empiezas a elaborar toda clase de teorías que justifican a la perfección tu cambio de actitud hacia lo que fue el resultado de tu propia creación.

Las explicaciones y las justificaciones pueden ser magistrales, pero no impedirán que tu blog deje de ser un blog si al final detienes la creación de tus líneas de comunicación. Si dejas de inyectarles interés, afecto, atención. Si simplemente cortas estas líneas, o las apagas, como si se tratara de un aparato electrónico y no de algo vivo.

Con ellas, también se irá por la borda una parte de ti. Esa misma parte que se sintió extasiada, feliz, dichosa y afortunada de haber creado una gran cantidad de aquello por lo que realmente vale la pena levantarse cada mañana: comunicación, afecto, realidades compartidas, juegos.

Creación del propósito… y dos noticias

Lo he dejado para el final porque es lo más importante.

Por más extraño que te pueda parecer, hay algo más que necesiamos crear continuamente: nuestro propio propósito para haber abierto nuestro blog en primer lugar. O para haber iniciado cualquier otra actividad en la vida.

Cuando no continuamos creando este propósito, tarde o temprano ya no tendremos contenidos, ya no tendremos líneas de comunicación, ya no tendremos blog. No importa cuál haya sido este propósito inicial, no importa si lo recordamos o no, si estamos conscientes de él o no.

Dicen que mal de muchos, consuelo de tontos. No obstante, me atrevería a afirmar que no hay un solo blogger en el mundo con un blog de más de un año que no haya pasado al menos una vez por estas etapas de creación detenida.

La mala noticia es que el dejar de crear no hace que entremos en un círculo vicioso de creación detenida. No. Nos coloca en una espiral descendente, que es mucho peor. Bajamos en mayor picada y con mayor aceleración, mientras más tiempo dejamos prolongar la falta de creación.

La buena noticia es que hay remedio.

El remedio

Crear. Crear. Crear.

Y volver a crear.

Una y otra vez y siempre.

No hay otra manera.

En un blog, en una relación, en un trabajo, en una vida. En todos ellos funciona exactamente el mismo principio. ¡Creamos hasta nuestras propias emociones, por más difícil que resulte creerlo!

No importa el nivel de deterioro al que haya llegado tu blog, tu relación, tu trabajo, tu vida, tu estado de ánimo. Lo único que necesitas es encontrar dónde dejaste tirado tu propósito inicial, localizarlo. Y si no lo encuentras…… simplemente —ya lo adivinaste— ¡creas uno! nuevecito y resplandeciente.

Sea que lo encuentres y logres recogerlo, limpiarle el polvo y devolverle un poco de su brillo original, o que crees uno nuevo; te verás colocado instantánea y automáticamente de vuelta en la espiral ascendente de creación de contenidos, de líneas de comunicación, de vida….. donde el infinito es el único límite.

Santo remedio.