Cómo cambiar tu nombre de usuario sin temor a las consecuencias (y III)

Lo prometido es deuda, así que aquí está: la tercera entrada sobre el tema anteriormente terrorífico del cambio de nombre de usuario.

Toda la parte dramática-novelesca ya la expresé en la primera entrada de esta serie. Algunas definiciones clave y las razones de por qué que NO deberías cambiar tu nombre de usuario descuidadamente, las expuse en la segunda entrada.

Ahora estoy muy contenta de anunciarte que afortunadamente para ti, todo mi sufrimiento no fue en vano. Acabo de comprobar que WordPress ha simplificado Y ACLARADO el procedimiento en un 200%. Además ¡ha colocado una advertencia en español y con resaltador amarillo! Estoy segura de que no fui la única blogger que pegó el grito al cielo luego de su castástrofe personal, pero sí lo hice. Me alegra mucho haber contribuido a que este procedimiento sea ahora seguro.

Así que después de haberte asustado a muerte, lo menos que puedo hacer es darte los siete pasos sencillísimos para hacerlo sin el menor riesgo.

El nuevo (y simple) procedimiento es el siguiente:

  1. Asegúrate de comprender bien la diferencia entre nombre en pantalla y nombre de usuario y de saber cuál de los dos es el que quieres cambiar.
  2. Si deseas cambiar tu nombre de usuario, abre sesión (login) con tu nombre de usuario actual y ve a tu Escritorio —> Usuarios —> Personal Settings.
  3. Allí, baja hasta casi el final de la página y en Account Details —> Nombre de usuario haz click en el link que dice Cambiar, al la derecha de tu nombre de usuario.
  4. Verás la advertencia en amarillo. Léela. Escribe tu nuevo nombre de usuario en la caja de texto a la derecha de donde dice “New Username”. Escríbelo nuevamente a la derecha de donde dice “Confirma”.
  5. Ahora viene la parte potencialmente peligrosa. Debes seleccionar una de los dos botones para las opciones que siguen.La primera, “Create a new blog to match my new user name” (crea un nuevo blog que corresponda a mi nuevo nombre de usuario) ES LA QUE CAMBIA TU URL, TU DIRECCIÓN EN INTERNET, con todas las consecuencias para ti que he descrito en la entrada anterior. Asegúrate de comprenderlas bien. Si estás preparado/a y eso es lo que quieres, adelante, selecciona esta opción.

    La segunda, “No matching blog address” (No deseo una dirección igual a mi nombre de ususario), es la que sólo cambia tu nombre de usuario y tu URL permanece como está. Si sólamente quieres cambiar tu nombre de usuario y no tu URL, escoge esta opción.

  6. Haz click en el botón “Continue.”
  7. Se abre una página presentando un resumen de lo que deseas. Si está correcto, haz click en “Submit” (Enviar).

Eso es todo. ¡Feliz cambio de nombre!

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NO cambies tu nombre de usuario sin prever las consecuencias (I)

Esta es la historia de la peor catástrofe… bueno, la única en realidad, que he sufrido en casi cuatro años en WordPress.com.

Todo comenzó el 1ro de marzo cuando me enteré, gracias al comentario de una lectora, que ya era posible cambiar el nombre de usuario en WordPress.com. Es una funcionalidad nueva, del 3 de Febrero de este año. Anteriormente, esto no se podía hacer. Tu nombre de usuario no sólo es el que te sirve para abrir sesión en WordPress. También es el que aparece en el url de tu blog, luego de http:// y antes de wordpress. Por tanto, al cambiar de nombre, estás cambiando también de dirección.

Lo voy a repetir: AL CAMBIAR TU NOMBRE DE USUARIO, TAMBIÉN ESTÁS CAMBIANDO LA DIRECCIÓN DE TU BLOG.

Yo sabía esto, pero como la idea de cambiar me encantaba, a pesar del riesgo asumí, irresponsablemente, que WordPress haría que simplemente todo saliera bien, como siempre lo hace. Nunca se me ocurrió pensar que pudiera poner en manos de los usuarios una funcionalidad con potencial catastrófico. La única que existía hasta el momento: Borrar tu blog, te advierte incontables veces durante el proceso que no hay vuelta atrás. Se supone que sabes lo que haces.

Así que lo hice. Cambié mi nombre de usuaria. Entonces, viendo que mi nombre en pantalla y mi avatar apuntaban correctamente a la nueva dirección, me dije con cierto alivio: “efectivamente, ocurre algún tipo de cambio automático, al menos en lo que tiene que ver con WordPress”. Sin embargo, mi nariz suele ser muy sensible, no sólo a los olores, sino también al peligro. Y algo extraño venía percibiendo desde el comienzo…

Para estar segura, me fui donde mi vecino querido. Entré sin siquiera tocar la puerta y fui directamente a su blogroll… sólo para comprobar con horror que ese enlace seguía apuntando a la vieja dirección. En ese momento comprendí que acababa de cometer un grave error.

Como yo tiendo a buscar soluciones antes que lamentarme, sencillamente concluí “Está bueno que te pase, Karen, por tu falta de previsión; ahora tendrás que pedirle a todos tus amigos que te hagan el favor de cambiar el enlace; un fastidio, pero seguramente lo harán, qué remedio.” Y decidí hacerlo al día siguiente, luego de ocuparme de lo más urgente: los lectores que no me tenían en su blogroll.

Corrí a la antigua casa para poner un aviso de cambio de dirección, pero cuál no sería mi espanto al ver que todas las puertas y ventanas estaban clausuradas ¡ya no podía entrar! Es decir, no podía acceder al escritorio, no podía colocar una nueva entrada. En ese momento entré en pánico, es la pura verdad. Así que no puedo decirte con precisión lo que pasó en adelante; una persona en pánico no piensa racionalmente y sus recuerdos son confusos. No me preguntes cómo entré, porque no lo sé, pero lo hice. Abrí la puerta de algún modo (quizá rompí una ventana, no podría asegurarlo) y coloqué la entrada de aviso en mi antiguo blog.

Podía escuchar el eco de mis pisadas en las habitaciones vacías. Ni una sola entrada a la vista en mi viejo blog, el espectáculo era desolador. Y, a la vez, lo sentía como una burla: en la nueva dirección no había ningún cambio perceptible: todo estaba en su sitio; las entradas, las imágenes, la barra de navegación, las páginas; todo en perfecto orden, limpio y arreglado…. pero como en una casa fantasma, situada en medio de la nada, en otra dimensión… ¡nadie podía encontrarla!

Minutos después me di cuenta de que este aviso de cambio de dirección serviría de muy poco. Los enlaces de Google y otros motores de búsqueda que te envían tráfico no enlazan a tu blog en sí, a tu página de inicio, que es donde se vería el aviso de cambio. Enlazan a entradas específicas dentro de tu blog. Es decir que si un navegante busca algo que escribiste en agosto de 2009, Google lo enviará a esa entrada de agosto de 2009, no a tu página de inicio. ¡El permalink, esa función pequeñita que hace de un blog la octava maravilla de la humanidad y a la que acababa de dedicar una entrada completa alabando sus virtudes, me jugaba ahora la broma más macabra que fuera posible imaginar! Era, como toda herramienta poderosa, un arma de doble filo. Sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas ante la pérdida inminente de todo mi tráfico, construido con el trabajo constante de cuatro años.

Sumida en el pesar, visualicé mis estadísticas desplomadas durante los próximos meses… la ausencia de comentarios y preguntas de los nuevos lectores…. Resignadamente, concluí que era un “castigo” más que merecido ante mi falta de previsión y me dispuse mentalmente a recomenzar desde cero. Lo único que me quedaba era intentar al menos que esto no le pasara a nadie más. Escribí a soporte de inmediato, con un resumen en 3 líneas de esta entrada, asumiendo mi propia responsabilidad, pero pidiéndoles que agregaran en la páginas de Soporte correspondientes un resumen de las posibles consecuencias del cambio. La respuesta no se hizo esperar:

“Lamento muchísimo lo ocurrido. Hay un remedio: la mejora de redirección, la encuentras en tu escritorio, bajo “mejoras” Y, sí. Colocaré esta advertencia en la página de Soporte, gracias”.

Sabía a qué se refería el Ingeniero de Felicidad que me había contestado y sabía también que las mejoras son de pago. Decidí no hacerlo y sufrir estoicamente las consecuencias de mi error.

Sin embargo, aún me esperaba lo peor.

Repentinamente caí en cuenta de qué era no sólo lo peor, sino lo más importante: ¡los navegantes que buscaban ayuda no podrían encontrarla! Se estrellarían contra el arrecife de un mensaje de error.

Esto es lo que estaría sucediendo, al fin y al cabo: un blogger novato o un prospecto de blogger, como son la mayoría de mis lectores, haría una búsqueda en Google. Google los enviaría a la entrada correspondiente, pero en la antigua dirección. Allí el navegante encontraría un aviso de error: “Lo sentimos, lo que buscas no se encuentra aquí”. Porque la entrada específica, efectivamente, ya no estaba en la antigua dirección, sino en la nueva. Y si por suerte o por experiencia este navegante sí lograba llegar a la nueva casa ¡cualquier enlace en el que hiciera click, lo rebotaría al viejo blog y, por tanto, al aviso de error! ¡¡MIS PROPIOS ENLACES, EN MI PROPIA CASA, APUNTABAN AHORA A LA ANTIGUA DIRECCIÓN!! :-O

Esto fue demasiado para mí. El sentido y el propósito de mi blog, se había perdido por completo. Un blog sin enlaces o con enlaces rotos no sirve para nada. Y mucho menos en el caso de un blog como el mío. Comprendí que la idea de sufrir estoicamente era estúpida y que si alguien debía sufrir, era mi bolsillo. Debía reparar el desastre potencial que había ocasionado. La otra alternativa era cambiar manualmente cada enlace de mis 104 entradas, o, sencillamente, el abandono de este proyecto. Porque ya no se trataba solamente de recomenzar desde cero, se trataba de que estaría causando confusión y una pequeña pérdida a cada persona que llegara a mi blog en busca de ayuda, unas 4 mil al mes. Y no estuve dispuesta a ser responsable de algo como eso.

Así que compré la mejora de redirección. Y todo, mágicamente, volvió a la normalidad en un abrir y cerrar de ojos.

Espero que si algún día se te pasa por la mente cambiar tu nombre de usuario en WordPress o en cualquier otro sitio, puedas tomar la decisión sabiendo todas las posibles consecuencias.

En mi próxima entrada (ya está casi lista y espero publicarla en tres o cuatro días), te contaré la historia desde el punto de vista técnico (sin drama ni emoción, sólo con los hechos), incluyendo todos los pasos que hay que dar –o no dar, para que puedas hacerlo sin riesgos. Mientras tanto, si tienes más de 2 meses con tu blog ¡por favor, no lo hagas!


Junio 2011. Ya existe una forma completamente segura de cambiar tu nombre de usuario sin peligro. La encuentras en esta entrada.


¿Valen la pena las “mejoras” de WordPress?


Ornitottero (macchina volante) c. 1490, Leonardo

Hay un dicho que dice que las mejores cosas en la vida son gratis. He podido comprobar que es cierto en buena medida. También en WordPress.com. A cambio de nada… bueno, a cambio de un anuncio por cada entrada que visitan nuestros lectores no-frecuentes, Matt y su pandilla nos ofrece a sus usuarios:

  • un magnífico y amigable sistema de gestión de contenidos;
  • montones de plantillas, más de 75, bastante buenas las primeras, maravillosas las más recientes;
  • un sistema integrado de estadísticas que no nos deja dormirnos en nuestros laureles;
  • un excelente, magnífico, editor de texto y de imágenes;
  • un sistema de etiquetas que realmente contribuye a enviar tráfico a tu blog;
  • los servicios de Akismet, el asesino de spam más temido de la blogósfera;
  • tres vías de soporte: documentación, extensa, detallada y clara (sólo en inglés por el momento); foros (en 50 idiomas) y soporte personal por correo, que realmente funciona, lo he comprobado en muchas ocasiones;
  • robustez de los servidores, en tres años mi blog nunca “se ha caido”
  • la posibilidad de exportar tu blog completo, si decides cambiar de usuario, si quieres guardarlo por un tiempo fuera de línea o también si enloqueces repentinamente y decides irte a otro gestor de contenido;
  • varias opciones de privacidad, tanto para tu blog, como para entradas individuales;
  • las famosas Páginas de WordPress, que hacen de tu blog un verdadero website, hecho y derecho;
  • la posibilidad de seguirle la pista a los comentarios que has dejado en otros blogs de WordPress.com para ver las respuestas y otros comentarios;
  • la posibilidad de cambiarle la tipografía a tu blog, con TypeKit;
  • y unas cuantas cosas más.

Parece que estos chicos consideraron que no era suficiente, así que crearon lo que se llama en español “mejoras” (upgrades) o –con mayor elegancia– las funcionalidades premium. Son apenas seis, pero vale la pena considerarlas como opciones, sea presentes o futuras.

  • Cero Publicidad. WordPress coloca anuncios en tus entradas. Es probable que nunca los hayas visto, tampoco tus lectores fieles (usuarios de WordPress, sean bloggers o no). Son mágicos. Sólo los ven los “extranjeros”. Y aunque son lo que permite que toda la lista de servicios que acabas de leer sea completamente gratis, es natural que nadie los quiera tener. La mejora que te libra de ellos por todo un año cuesta US$ 29.97. Personalmente, he decidido que “Ojos que no ven….”; aunque pensándolo bien, he comprobado que este refrán no es infalible, al menos no en todos los casos….
  • Para que seas dueño de tu dominio: Es muy fácil y tu-propio-nombre.com, o .org, o .net, se verá muy, pero muy bien. Sólo cuesta US$ 14.97 por año. Si ya tienes tu propio dominio registrado, solamente debes pagar US$ 9.97 anualmente.
  • VideoPress. Todos los usuarios podemos colocar en nuestras entradas y/o en los widgets de nuestras barras de navegación videos de YouTube, Flickr, Blip.tv, DailyMotion, Kyte.tv, LiveVideo, PodTech, Redlasso, Splashcast, TED Talks, Viddler, Videolog, Vimeo y Vodpod. En la columna azul de la derecha de este artículo de Soporte encuentras los códigos para incrustar cada una de estas opciones.

    Si esto no es suficiente para ti; o si en tu blog quieres publicar tus propios videos, en alta definición (HD), y sin tener que publicarlos previamente en YouTube o cualquiera de los otros sitios, entonces VideoPress es para ti. Con esta opción, puedes subir videos directamente en los formatos .mp4, .m4v (MPEG-4), .mov (QuickTime), .wmv (Windows Media Video), .avi, .mpg, .ogv (Ogg), .3gp (3GPP) y .3g2 (3GPP2). Esta mejora cuesta US$ 59.97 al año.

  • Almacenaje extra. WordPress nos ofrece 3 GB de espacio de almacenaje gratis en cada blog. Si necesitas más, puedes añadir de 5GB a 100 GB de espacio a tus anaqueles. Además, obtienes la luz verde para cargar archivos especiales, como MP3. Obtienes esta mejora con un pago único de entre US$ 19.97 (5 GB) y US$ 289.97 (100 GB), dependiendo de la cantidad de espacio que desees agregar. Es algo impresicindible si planeas subir una gran cantidad de archivos de media, especialmente los audiovisuales.
  • CSS a tu medida. Si quieres rediseñar tu plantilla o crear una propia, de cabo a rabo, esta mejora espera por ti. Es muy sencillo hacerlo…. luego de que sabes cómo. Requiere bastantes conocimientos y práctica previa, si esperas un resultado que valga la pena el esfuerzo. En pocos días puedes presumir del blog que siempre soñaste, por apenas US$ 14.97 al año. Esta es mi favorita de todas las mejoras. ¿Me preguntas si vale la pena? ¡Absolutamente!….. después de que has aprendido cómo hacerlo. Y, como descubrió recientemente mi vecino, ¡ni siquiera tenemos que irnos a WordPress.org! Podemos tener lo mejor de ambos mundos, aquí mismo en casa.
  • Usuarios ilimitados. Esta es una mejora dirigida a los blogs privados. Si tu blog lo es, sabes que puedes permitir acceso solamente a 35 usuarios seleccionados por ti. Con esta opción de mejora, puedes crear una comunidad sin límites de usuarios seleccionados que tengan acceso a tu blog. Adquirirla cuesta US$ 29.97 al año.

Para acceder a estas opciones, sólo ve a tu Tablero y allí, en la columna de la izquierda, selecciona Mejoras y entonces sigue las simples instrucciones, tarjeta de crédito en mano, naturalmente.

WordPress te reembolsará lo que hayas pagado si por cualquier razón no estás conforme con lo que acabas de adquirir. Cada mejora tiene un tiempo límite de reclamo, desde 48 horas hasta 30 días. Si lo piensas ¡es imposible salir perdiendo, sólo se te permite ganar!

Entonces, yo te pregunto a ti: ¿Valen la pena las “mejoras” de WordPress.com?

Un poco de privacidad, por favor

A veces quieres cierta privacidad. Algunas veces, un poco más y otras, un poco menos. En WordPress.com puedes escoger entre varias opciones y niveles, para utilizar el que más se ajuste a lo que necesitas o deseas, tanto para tu blog, como para cada una de tus páginas y entradas.

Antes de de comenzar, hay un tema con el que necesitas estar familiarizado: el tema de los usuarios en WordPress (WP). Si conoces bien el tema, sigue adelante. Si no, revisa esta entrada, se trata de algo bien sencillo.

Tu blog: Público, privado o 50-50…

WP te proporciona tres opciones de privacidad para tu blog:

    Privacidad 0% (Público). Tu blog será visible para todo el mundo, incluyendo motores de búsqueda. Esta es la opción que utiliza la mayoría de los bloggers. Permite que todo el mundo pueda leer tu blog y que tu blog sea accesible a los motores de búsqueda y a sitios de contenido.

    Privacidad 50% (Semi privado): WP bloquea tu blog de los motores de búsqueda, pero permite que lo vean los visitantes normales. Si desea que todos los visitantes humanos puedan leer tu blog, pero quieres bloquear arañas y otros rastreadores para motores de búsqueda, ésta es tu opción.

    Privacidad 100% (Privado): Tu blog será visible únicamente para los usuarios que tú elijas.

Para determinar el nivel de privacidad de tu blog, vas a tu Panel de Control (Tablero) —> Opciones —> Privacidad y seleccionas una de las tres. Si seleccionas la tercera opción, estarás creando un blog privado. Cuando la seleccionas, aparece otra página, donde determinas los usuarios que podrán ver y leer tu blog.

¿Pero qué sucede cuando la privacidad que deseas es sólo para algunas entradas o páginas? Afortunadamente, los muchachos de WP ya lo tienen resuelto.

Privacidad en entradas y páginas

Tu blog puede tener “Privacidad Cero”, es decir, ser un blog público, y aún así limitar el acceso a una parte de su contenido.

Es muy sencillo. Para hacerlo, nos trasladamos al editor de texto, sea de las entradas o de las páginas: Panel de Control —> Entradas/Páginas —> Editar.

Una vez allí, en la columna de la derecha, arriba, en la caja llamada “Publicar” verás la opción “Visibilidad”. Al hacer clic en el enlace “Edit”, te aparecen tres opciones: Público, Protegida con contraseña y Privada. Simplemente, selecciona la que desees para tu entrada o página.

La opción por defecto es la de “Público“. Todas las personas que pueden leer tu blog, pueden leer esta entrada.

Si escoges la segunda, “Protegida con contraseña” te aparecerá una caja de texto para escribir la contraseña, que luego deberás dar a las personas que permitirás leer la entrada.

Si escoges la tercera “Privada“, sólo podrán verla los Administradores y Editores de tu blog. No estará accesible para búsquedas, feeds ni directorios. Una página o entrada puede ser privada sin necesidad de una contraseña.

Pienso que eso es todo en cuanto al tema de la privacidad. Si tienes alguna pregunta, déjame un comentario en esta entrada y con gusto te responderé. Si no tienes ninguna, tus comentarios son igualmente bienvenidos.

¡Feliz Otoño/Primavera!
:-)